SURPRISE.- Las relaciones no siempre involucran a personas entre sí. En el beisbol esos enlaces se dan con frecuencia entre los jugadores y sus herramientas: el bate, la pelota o el guante. En el caso del torpedero Elvis Andrus la relación con su guante Wilson A2000, que lleva su nombre, es única.
Con él pasa la mayor parte de su tiempo. A él le habla. Con él disfruta los mejores momentos de lo que más le gusta hacer. A él cuida y acaricia cada mañana, cada tarde y cada noche; durante los entrenamientos, durante los juegos. Con él afronta sus reveses y fallas. A él reprende cuando se comporta de forma no esperada.
Ellos son algo más, más que seres u objetos independientes: son una unidad.
, mientras consiente a su fiel compañero, que en el “Este guante es mi novia, la que me tiene aquí por supuesto. Por eso es que lo cuido como nada en el mundo”, dice el venezolanoexterior es negro, con letras doradas y rojas; en el interior es marrón con los grabados negros. Ambos lados están unidos por cordones rojos.
Esa relación entre el venezolano y su guante no es eterna ni cerrada; por el contrario, es amplia y cada año se renueva con el objetivo de que ambos se sientan a gusto y de escribir nuevas historias y vivencias juntos. Pero, ¿cómo es ese proceso de acercamiento, conocimiento y adaptación? ¿Cuándo comienza? “Cambio de guante anualmente. Desde que uno está en ligas menores comienza a buscar el modelo que le gusta, el tamaño, el color, las cuerdas y con el que se siente más cómodo es con el que uno se queda”, revela Andrus.
El de los Rangers de Texas tiene su propio modelo desde 2007, que es hecho a mano por los fabricantes de Wilson, los mismos que le hicieron los guantes que utilizó durante toda su carrera Oswaldo Guillén.
Variante
Para este año, luego de haber empleado uno de 11 pulgadas durante sus tres primeros campeonatos en Grandes Ligas, Andrus se decidió por uno un poco más grande. “Le subí una pulgadita, porque hay que hacerlo un poquito más grande, ya que con un guante pequeño hay que bajar más y con la temporada larga y en Texas no es fácil. La idea es, por supuesto, utilizar un guante que sea cómodo, porque ese es el pan de cada día de uno”, asegura.
Justamente, es por su guante y por la habilidad natural que tiene para jugar el campocorto que Andrus es mayormente conocido en las mayores, en donde desde su llegada se le ha etiquetado como futuro Guante de Oro. Pero, ¿cuándo alcanzará ese premio?
“El momento en el que llegará un Guante de Oro lo decido yo, por supuesto. Pienso que el año pasado pensé mucho en eso y no pasé por el proceso de hacerlo, que es el de tomar los rollings de rutina y mejorar cada día. Puse mucho la mente en el premio y aprendí que no lo puedo hacer así. Ahorita estoy trabajando en eso, en dejar que las cosas pasen y en enfocarme en el proceso”, dijo.
Aprende a ser el líder que Texas necesita
Para esta temporada Andrus ya no tendrá detrás de él, diciéndole qué hacer ni regañándolo, al mánager Ron Washington, quien ya cree que él está listo y maduro para tomar su camino y hacerse responsable de sus actos. El short asume esa libertad, que sin duda genera mayor responsabilidad.
“Pienso que ya era tiempo. Voy a mi cuarta temporada y él (Washington) siente que no tiene que estar detrás de mí. Esa es una de las cosas que siempre he buscado, ir haciendo mi juego con el paso de los años y asumir la responsabilidad de cuando cometa un error o haga algo malo”, dijo el maracayero.
Con esa decisión de dejarlo tomar su camino, Washington también busca que Andrus desarrolle ese instinto natural de liderazgo que derrocha dentro del club, en el que no para de bromear con sus compañeros, siendo siempre la chispa anímica que enciende el ambiente y lo relaja de las tensiones.
“Sabe que soy un pelotero con mucho entusiasmo, que siempre estoy apoyando a mis compañeros, con carisma en el clubhouse. Sabe que en el futuro quiero ser un líder, por lo cual estudio mucho a Michael (Young), a Adrián (Beltré) y a los demás muchachos. Todavía no me siento como tal, me falta mucho por recorrer. No es fácil ser el líder de un equipo, porque eso no es de hablar sino de actuar como tal”.