Good bye, London 2012
13/08/2012 8:25am | Londres se despidió después de 17 días de sacrificio, sudor, lágrimas, alegrías, decepciones, satisfacciones, pero sobre todo aprendizaje
Londres se despidió después de 17 días de sacrificio, sudor, lágrimas, alegrías, decepciones, satisfacciones, pero sobre todo aprendizaje.
Venezuela regresó a lo más alto del podio después de 44 años de ausencias y, aunque todavía la emoción nos embarga, y tal vez ese sea el motivo de estas líneas, no pierdo la esperanza de volver a escuchar las notas del Gloria al Bravo Pueblo en Río de Janeiro, no una, sino varias veces.
Aquí vimos a una delegación, o por lo menos el gran grueso de ella, con material suficiente para explotar dentro de cuatro años. Si contamos con talento y suficientes recursos económicos por qué no hacerlo, creo que la respuesta es falta de voluntad de varios sectores, incluidos los medios de comunicación de querer ponerle ganas.
Hay mucho que trabajar. Necesitamos promover las generaciones de relevos, que los entrenadores estén mejor preparados, que los atletas cuenten con todos los implementos necesarios para su preparación, que haya una mejor planificación, que se piense en el bien común y no en el bien personal.
Hay que conjugar muchos elementos, se dio un paso al frente con la preparación que se hizo para la trigésima
edición, y aunque en el papel el resultado no se ve reflejado, había que estar presente en cada sitio de competencia, seguir día a día a cada uno de los 69 atletas venezolanos para saber el avance que tuvieron, en su gran mayoría. Ojalá que la medalla de oro de Rubén Limardo sirva para terminar de abrir el camino y no se tengan que pasar casi cinco décadas para volver a celebrar.
Esperamos que la Ley del Deporte, que está a escasos días de celebrar su primer año, comience a rendir frutos; contiene argumentos que pueden hacer salir adelante al deporte nacional.
Mientras escribo, escucho de fondo los fuegos artificiales que dan despedida a tantas horas continuas de trabajo y no quisiera dejar pasar la oportunidad de dar gracias a todos los colegas que compartieron los trasnochos, las alegrías y las tristezas, y mi agradecimiento especial a Limardo por hacer de mi primera experiencia olímpica el mejor debut del mundo.