Gracias, Rubén
02/08/2012 9:33am | Intentar describir la alegría que se siente escuchar el Himno Nacional de tu país no se puede
Intentar describir la alegría que se siente escuchar el Himno Nacional de tu país no se puede. Es algo que trasciende más allá de los 2000 carácteres que ocupan este espacio. Durante toda la mañana estuvimos viendo el desempeño de Rubén y nos imaginábamos la medalla de oro, pero una cosa es elucubrar en la mente y otra cosa es que se haga realidad. Gracias, Rubén, por el momento; por hacernos realidad el sueño.
Cuando conocí a Limardo, tenía un año dentro de la selección de adulto y recuerdo claramente cuando en una entrevista en los Juegos del ALBA, en Valencia, aseguró que él sería campeón olímpico, que esa sería la mejor manera de devolverle a la vida todo lo que le había dado. No se equivocó.
En estos casi ocho años que llevo cubriendo el ciclo olímpico he visto su crecimiento como atleta y todavía sigue conservando ese aspecto y ese carácter angelical que lo ha llevado a cosechar tantos éxitos. He de confesar que lloré como niña chiquita durante el combate final, solo al imaginar cómo se sentiría su mamá de satisfecha, pues aunque no la conocí en persona, tuvimos la oportunidad de hablar por teléfono en varias ocasiones y se notaba lo mucho que ella trabajaba por llevar a su hijo a donde hoy está . Más me conmoví cuando se le quebró la voz hablando de su progenitora, a quien le dedicó la medalla. Estoy segura que ella desde el cielo le dio una manita para que consolidara por lo que tanto soñó.
Esta es mi primera cobertura de Juegos Olímpicos y puedo darme por satisfecha y agradezco a Dios la oportunidad de ver cómo gracias a la perseverancia, a la constancia y a la entrega, Venezuela rompió con la sequía de 44 años sin hacer sonar las notas del Gloria al Bravo Pueblo. Ojalá no tengan que pasar 44 años más para que Venezuela siga subiendo a lo más alto del podio, confío en que las autoridades deportivas van a meter su mano para que el deporte venezolano siga creciendo y no se quede estancado. Así como estamos alegres por la euforia de gesta de Limardo tampoco olvidamos que hay mucho, pero muchísimo que trabajar para estar en la elite mundial.