Olimpic Park mete miedo
04/08/2012 6:33pm | Varios de los atletas de la delegación venezolana comentaron que les parecía asombroso competir en escenarios de 10 mil, 12 mil personas y que inclusive les daba hasta un poco de pavor salir delante de tanta gente
LONDRES.-En conversaciones informales, varios de los atletas de la delegación venezolana comentaron que les parecía asombroso competir en escenarios de 10 mil, 12 mil personas y que inclusive les daba hasta un poco de pavor salir delante de tanta gente.
Pero les voy a hacer sincera, jugar, pelear, nadar o hacer cualquier otra cosa ante 10 mil o 12 mil espectadores, que es la mayoría de los escenarios, no es nada comparada a lo que tienen que sufrir los del atletismo.
El Olimpic Park tiene capacidad para 80 mil almas y la acuática es bestial, hasta el zumbido de un mosquito es capaz de generar un estruendo como el de una bomba nuclear. Eso si debe dar miedo.
Cuando salió Oscar Pistorius, en la eliminatoria de los 400 metros planos, el estadio se venía abajo y los que estaban a varios metros a la redonda del estadio sabían que era una ovación para el primer atleta doble amputado en participar en unos Juegos Olímpicos convencionales. El surafricano tenía, al menos, dos ciclos olímpicos intentando abrirse un espacio en este tipo de justas, y su participación en Londres, solo confirma que las cosas en la vida se consiguen en base a la constancia y en no renunciar a los sueños.
Ayer, caminando por los alrededores de la villa olímpica nos conseguimos con el nadador Albert Subirats. Se veía mucho más recompuesto anímicamente, aunque igual de decepcionado por no poder llegar más lejos, debido a la lesión en el hombro, y aunque sigue sin confirmar qué será de su vida, por la conversación pareciera que seguirá al menos un año más, siempre y cuando se confirme que no tendrá que pasar por el quirófano otra vez. Ojalá lo haya meditado bien.
Quien esperamos que también medite su permanencia en la selección de natación es Andreina Pinto.
La aragüeña tiene un talento enorme y se pierde de vista, como para que a los 20 años quiera despedirse de las piletas. Será una terrible pérdida.