Cada cosa en su lugar
10/12/2012 9:58am | Los candidatos al Novato del Año en la LVBP esta temporada han generado polémica.
Los candidatos al Novato del Año en la LVBP esta temporada han generado polémica. Sobre todo ha levantado polvo la posibilidad de que Salvador Pérez se alce con el premio en Venezuela, cuando en Grandes Ligas es receptor titular, en este caso de los Reales de Kansas City.
Hay quienes argumentan que por la experiencia de Pérez en las mayores no debería ser considerado para el galardón. No comparto esa opinión. Si bien es cierto que el nivel del bigshow es infinitamente superior al del circuito local y por lo tanto quien haya triunfado en MLB debería hacerlo en nuestro beisbol, no siempre es así. Hay muchos casos que los confirman.
Para citar solo dos ejemplos. El relevista Eduardo Sánchez lanzó 30 innings con los Cardenales de San Luis en el 2011, con excelente efectividad de 1.80. Dentro de la organización está conceptuado entre los mejores brazos jóvenes, pero no ha logrado dominar la pelota venezolana con los Tigres de Aragua. Aquí suma 28.0 innings de labor en su carrera, con 7.71 de EFE.
Otro caso: el colombiano Ernesto Frieri fue puntal del bullpen en los Padres de San Diego en 2011 y cuando vino con los Navegantes del Magallanes no podría levantar la pierna porque salía con las tablas en la cabeza (7.45 de PCL en 9.2 actos, 8 BB y 8 K).
Los jugadores deben demostrar que pueden rendir en el beisbol venezolano, que tiene sus particularidades. Es común escuchar a los peloteros destacar la presión que existe en las plazas nacionales. La mayoría asegura que mayor tensión existe en Venezuela que en la gran carpa.
Los jugadores, independientemente de lo hecho afuera, tienen que medirse al calor de la LVBP y dejar claro que lo pueden manejar. Las comodidades de Liprobeisbol tampoco son las mismas que encontrarán en la gran carpa. Aquí, salvo Bravos, Caribes y Águilas, debido a su ubicación geográfica, son pocos los equipos que juegan cuatro partidos seguidos en casa. El calendario resulta sumamente agotador. En Grandes Ligas son seis meses continuos de trabajo, cierto, pero los equipos disputan, hablando en términos generales, siete u ocho juegos corridos en casa y luego van a las giras.
A demás, los viajes se hacen siempre por avión y duermen en la ciudad donde se juega. En la LVBP no es así. Se utiliza más el autobús y a veces ocurre lo de Cardenales de Lara, que esta semana rodaron 17 horas de Barquisimeto a Puerto La Cruz.
Un jugador debe ser considerado novato en Venezuela hasta que demuestre lo contrario en nuestra liga. No en otro béisbol.