En una cancha tan linda como esta
06/08/2012 4:08pm | Las mujeres sin duda hemos venido
progresivamente ocupando terrenos que antaño estaban más o menos
cerrados a nosotras
Se dice que una de las formas como “escogemos” el rumbo que
queremos darle a nuestras vidas es mediante la emulación con figuras que
nos parecen destacables o notables. De niñas o niños siempre queremos
“ser como”, los infantes que entran hoy en un campo de
Beisbol sueñan con ser como Miguel Cabrera; a qué niña no le gustaría
ser una Stefanía Fernández, nuestra última Miss Universo. ¿peloteros?
¿misses? ¿atletas? ¿modelos?. Sí, habría que decir que estos han sido
por largo tiempo los rumbos, perfectamente separados de niños y niñas en
Venezuela, y si juzgamos por los resultados figuras como Galarraga e
Irene Sáez produjeron una abundante camada de peloteros y misses.
Pero
tal como escribíamos en nuestro último artículo, el mundo cambia,
cambió y sigue cambiando. Las mujeres sin duda hemos venido
progresivamente ocupando terrenos que antaño estaban más o menos
cerrados a nosotras. Una buena referencia es analizar la proporción de hombres y mujeres que han participado en los diferentes juegos olímpicos.
Pueden distinguirse tres períodos claramente diferenciados, una primera etapa, desde los inicios (Atenas 1896) hasta
el fin de la Primera Guerra Mundial (Londres 1948), en donde los JJOO
eran un terreno prácticamente exclusivo de los hombres, la participación
de la mujer no llegaba al 10% del total de competidores. La guerra
cambió muchas cosas, durante ese período la mujer se desempeñó en tareas
en las cuales no había sido habitual ver la presencia femenina,
empezaron a quebrarse mitos y la participación de las mujeres en los
JJOO comienza un lento incremento hasta los juegos de Montreal (1976) en
donde el 20% de total de participantes son mujeres. Estos marcan el
inicio de un ya creciente y sostenido, aumento de las mujeres que coloca
su participación en estos juegos de Londres 2012 en el 44% del total de
atletas contra al 56% de su contraparte masculina. Adicionalmente
estamos presenciando el primer evento en donde todas las delegaciones
tienen mujeres competidoras.
¿Y
Venezuela? Nuestras primeras participantes fueron en esgrima,
disciplina que acaba de darnos una gran alegría, en Helsinki 1952 Gerda
Muller y Ursula Seller representaron a la mujer venezolana. Hasta los
referidos juegos de Montreal, la participación de las venezolanas estuvo
confinada a tres disciplinas Esgrima (Helsinki 1952, Roma 1960),
Natación (Roma 1960, Tokio 1964, Múnich 1972) y Atletismo (Múnich 1972).
A partir de allí comienza, al igual que en el resto del mundo, una
mayor visibilización de las mujeres en nuestro deporte. De 1988 en
adelante se han producido 7 Juegos olímpicos y en 5 de ellos hemos
tenido una abanderada en la ceremonia inaugural como representante de
nuestro deporte.
A pesar de
esto vale preguntarse ¿Dónde están nuestras atletas ídolos en el
deporte? ¿Cuáles son las mujeres que en Venezuela puedan desatar esos
procesos de emulación en las actuales niñas? Sin duda las hemos tenido
grandes deportistas, pero aún no en cantidad ni penetración de imagen
similar a los de su contraparte masculina.
Pero
hay razones para ser optimista, en el momento que escribo estas líneas,
esta presente en mi memoria la primera pelea de boxeo femenino de la
historia de unas olimpiadas, y fue ganada precisamente por una
venezolana: Karlha Magliocco. ¡El mundo cambia!.
Al
comienzo de esta nota mencionaba el mundo del deporte y de la belleza
¿Se pueden encontrar ambos mundos? ¡Por supuesto que si! Siempre es
grato recordar a Paola Ruggieri (la de la foto), nuestra representante en la natación en
las olimpiadas en Montreal (1976), aquellas que marcan el inicio de la
creciente participación de la mujer. Años mas tarde (1983) Paola se convirtió en Miss Venezuela, de la pileta a la pasarela.