Oscar Torres, el héroe silencioso
03/09/2012 11:57am | Salió a retar el frío aquella noche de invierno en Santiago
Oscar Torres salió a retar el frío aquella noche de invierno en Santiago de Chile. Eran los últimos días de julio de 2001 y la selección nacional de baloncesto,
después de ganar el bronce en el Suramericano de Valdivia, hizo una parada en la capital del país austral antes de tomar el vuelo a Venezuela. Mientras los jugadores, integrantes del cuerpo técnico y delegados del conjunto tricolor disfrutaban del agasajo que brindó la embajada venezolana, Torres prefirió caminar para botar la presión después de aquel torneo. Venía de una temporada dura con Marinos de Anzoátegui y de un calendario cerrado de nueve juegos en el campeonato subcontinental, pero aún le faltaba cumplir con el Premundial de Neuquén, que se celebraría semanas después, y con el reto de asistir al campamento de verano de los Rockets de Houston.
Dos cosas taladraban la mente de Torres: la añoranza por su familia y la opinión de algunos integrantes del combinado nacional, incluido el entrenador James Calvin, que estaban en contra de que se alejara de la concentración para asistir a los entrenamientos de los Rockets.
“Apenas he podido hablar con mi esposa por teléfono. Ha sido un año fuerte, pero no debo parar”, dijo en aquella ocasión. Mientras la selección se preparaba para el Premundial de Neuquén de 2001, el escolta probaba suerte con Houston. Regresó y se unió al combinado vinotinto y muchos pensaron que había perdido su tiempo en Estados Unidos, pero una vez Venezuela terminó en el quinto lugar para clasificar al Mundial de Indianápolis, el equipo tejano lo llamó nuevamente y el 10 de septiembre se le extendió contrato por una temporada en la NBA.
Torres comenzó así una gran aventura, un camino hermoso que luego lo llevó a Europa para jugar en Rusia, Italia, Turquía y España. Independientemente de las largas temporadas, de los viajes, de los golpes sufridos, el caraqueño siempre estuvo listo para vestir el uniforme vinotinto en todo momento. Nunca presentó excusas, tampoco pidió atención especial, no se presentaba como un ejemplo para nadie, solo quería jugar. Así será recordado el número 9 de la selección.
A los 35 años de edad, Torres ha dicho que su ciclo con el equipo nacional se cumplió. Su anuncio de dejar a la Vinotinto nos impulsó a mirar al pasado y ver la estela que ha dejado el jugador que debutó con el cuadro mayor en 1998, hasta terminar en el Repechaje Olímpico de Caracas. Un recuerdo de su entrega: En 2005 cuando salió a jugar lesionado para ganar el tercer lugar del Premundial de Dominicana.