Estas líneas son para Johan Pérez
26/07/2012 5:16pm | Escribo con tristeza, porque ver perder a mis amigos y colegas causa
desmotivación e incertidumbre. La derrota de Johan “Terrible” Pérez ante
el mexicano Pablo César Cano generó emociones confusas...
Escribo con tristeza, porque ver perder a mis amigos y colegas causa
desmotivación e incertidumbre. La derrota de Johan “Terrible” Pérez ante
el mexicano Pablo César Cano generó emociones confusas. Por un lado,
incómodo al no poder satisfacer las expectativas de todos los
aficionados venezolanos; por el otro, motivación para ser más fuerte y
poder brindar alegrías.
He podido compartir por este espacio la
depresión de una derrota. A veces solo provoca colgar los guantes y
buscar la familia. No expresar ninguna palabra, pero el vivo recuerdo de
la noche del combate siempre te persigue. Yo puedo entender a Johan,
puedo tener empatía, pero jamás tendré las palabras correctas para
levantar su ánimo. Solo hay un responsable de lo sucedido y es uno como
boxeador. He revisado las críticas dirigidas a Freddie Roach, como la
mayoría sabe, fue mi entrenador. Al igual tuve la preparación física de
Álex Ariza. No se puede negar el comentario de la tensión Roach-Ariza
está influyendo en los resultados, pero, lejos de su responsabilidad, el
boxeador es quien actúa y debe ser dueño de sus actos. No creo que la
culpa deba ser de uno, y si existiese, debe ser una derrota manejada en
forma de equipo; sin embargo, pienso que cuando estamos arriba del ring
solo nosotros tomamos las decisiones y arriesgamos. Hay que agradecer a
Roach y Ariza por la asesoría dada, por ser parte de la fórmula del
éxito. De perder, somos los únicos responsables.
Lo sucedido con
Pacquiao, Amir Khan y yo, no es culpa de Roach. En mi caso, pude haber
tomado decisiones clave en la preparación, pero me la rifé, no lo hice,
pensé que sabía todo. Al final vengo de dos derrotas que lejos de lo
deportivo me ayudaron a crecer como persona. Yo he tenido la fortuna de
vivir y entrenar en el extranjero, he estado en ambiente con los
mejores, pero eso no es garantía de triunfo. Tal vez buscar equipos más
humildes y enfocarse con la planificación del entrenamiento debe ser
obligatorio, en nosotros, boxeadores. El maleficio del “Oasis de Cancún”
tiene un antídoto: el trabajo organizado. Lejos de buscar supremacía
por estar acompañado de nombres, es buscar una correcta alimentación,
principios científicos y habilidades técnicas a través de objetivos y
entrenadores dedicados. Incluiría psicólogos, porque tener paz mental es
salud. No sé cómo fue la preparación de Johan Pérez para su defensa
como campeón interino y tampoco sé cuáles fueron las fallas, solo le
recomendaría no perder ánimo, apreciar su potencial y motivarse a
mejorar. Es un gran boxeador, estatura envidiable y respetable pegada.
No estás en el final de una carrera. Tuviste un traspié, aprende de lo
negativo para mejorar en lo deportivo y personal. Un consejo que lo
compartiría con cualquier deportista.