Mi gran reto contra Velásquez
04/10/2012 8:54pm | Otra vez estoy sometido a la presión y con una magnitud mayor. De fracasar, no encontraría el camino de mi tercer título
El boxeo solo ha traído satisfacciones a mi familia. Independientemente
del destino, victorias o derrotas, mis hermanos y mi padre le debemos
todo al pugilismo. Nací y me crié en Barinitas, en un hogar donde el
deporte era práctica obligatoria, teniendo un padre exboxeador y
entrenador, como castigo o por voluntad, el boxeo llegó a ser nuestro
estilo de vida.
Me fui a vivir a Japón desde la adolescencia
con el fin de escribir mi nombre en la historia del boxeo criollo.
No
puedo ocultar haber tenido suerte, y estar dirigido por sabios del
negocio, como el empresario Akihiko Honda. Ha sido una persona
comprometida incondicionalmente conmigo, en las buenas y en las malas.
Independientemente de haberlo defraudado, luego de acordar mi cambio de
entrenador, igual se mantuvo pendiente de mis rutinas de entrenamiento,
que dirige como técnico principal cada una de mis sesiones de sparring,
aunque suene descabellado, fueron factores fundamentales en mi dos
campeonatos mundiales. No pretendo quitar el mérito de Sendai Tanaka, y
muy en especial el de un gran profesor y amigo, Jorge Zerpa. Ambos han
sido parte del éxito.
Viene el gran reto contra Héctor
Velázquez en Sacramento este sábado. Otra vez estoy sometido a la
presión y con una magnitud mayor. De fracasar, no encontraría el camino
de mi tercer título.
Me duela o no, sería un momento de muchísima
reflexión acerca de mi futuro en el boxeo. Velásquez es fuerte, aguanta y
experimentado. Destaco que el hecho de seguir la sombra del fallecido
Edwin Valero, enfrentando a sus últimos oponentes, está fuera de mi
alcance, no elijo mis rivales. Los concertadores de los combates en la
empresa Golden Boy son los que deciden. No les podría mentir que no solo
me incomoda, pero también me pone a prueba.
He entrenado en
silencio, concentrado y enfocado. Todo ha salido a la perfección:
guanteo, peso y preparación física, no hay excusa, no hay quejas. He
estrechado mi vínculo mucho más con el señor Honda. Hemos corregido y
planteado estrategias. Individualmente saqué a relucir todas las
enseñanzas positivas de Roach y Ariza. Creo haber corregido errores,
madurado y haber renovado la fuerza con Dios. Nada es imposible. A
sí que
si Velázquez va por mi quijada, basándose en mis últimos resultados, no
solo tendrá que encontrarla, sino defenderse de mi rapidez y pegada.
Ese día quiero demostrar que hay “Niño de oro” para rato, Venezuela.