No es fácil para los amateurs
09/08/2012 8:09pm |
Saludos a todos mis seguidores, amigos y familiares. Alegre por el oro
olímpico de Rubén Limado, pero triste por el sueño truncado de mis
colegas Gabriel Maestre y Karlha Magliocco. La verdad, debo felicitarlos
por el esfuerzo, corazón y entusiasmo que los llevó a un decoroso
diploma, una distinción para siempre recordar, pero sé que como atleta
se busca más allá del papel. Yo también fui de esos soñadores, quien
cerrando los ojos, escuchó las notas del Himno nacional con la presea
dorada en el pecho.
Para quienes siguieron mi preparación con Demarco
deben recordar mi corta estancia en el campo de entrenamiento de los
norteamericanos. La pelea simulada con el peso ligero, el californiano,
José Rodríguez; mis guanteos con Jamel Herring de la categoría 64 y
también con Error Spence en el peso welter. Nunca pude vivir esa etapa
en mi vida, nunca pude representar a Venezuela, solo me tocó ir a buscar
la arepa fuera de nuestro país. Ese breve estancia me permitió ver el
trabajo en equipo de los norteamericanos, mas no capté la unión
espiritual o humana requerida para acercarme al triunfo. Falta un líder o
coordinador, factor influyente para los negativos resultados de los
gringos en el pugilismo.
En lo que respecta a nuestro país,
interesante la experiencia para los muchachos, tanto Maestre y
Magliocco, pero todo se podría resumir en tener claro que sin el debido
roce internacional será difícil adaptarse a las exigencias de las
competencias. No solo para afianzar estrategias, tener referencias de
estilos de posibles rivales, sino de buscar la fórmula de éxito con el
complicado y criticado sistema de computadores. Tengo cierto
escepticismo entre lo que ocurre en el ring y la coincidencia de tres
botones tocados, simultáneamente, para apuntarte un golpe. También la
reducción de la apreciación humana por un estricto conteo de golpes,
resta veracidad a lo ocurrido sobre el entarimado.
Con lo descrito
anteriormente solo les doy, en líneas generales, la cantidad de
obstáculos que debe vencer un boxeador aficionado para ser campeón
olímpico. Eso sin hablar de las preferencias de ciertos directivos de la
AIBA por boxeadores que participan en un programa con un fin oscuro de
inmiscuirse en el campo rentado.
Por ello, si nos podemos a
analizar, nuestros boxeadores, básicamente, con las uñas, mantuvieron
esperanzas de medalla. No obstante, la realidad es más dura. Si el
Ministerio del Deporte, la Federación Venezolana de Boxeo, no piensan en
el atleta integralmente, en un plan para obtener medallas, seguiremos
engañados por diplomas olímpicos que tal vez solo buscan justificar
viáticos y pasajes aéreos innecesarios.