El negocio sigue dando en EEUU
07/06/2012 7:18pm |
El fin de semana pasado tuve la oportunidad de compartir con el actual
monarca semicompleto de la AMB, Beibut Shumenov, luego de su defensa
exitosa ante el mexicano Enrique Ornelas el pasado sábado en Las Vegas,
Nevada. El kazako, paradójicamente, rompe el modelo del boxeador común,
cuando tendemos a pensar que todos vienen de origen humilde; el campeón
goza de abundancia económica, producto de una herencia y hasta tiene el
título de abogado.
En mi regreso, de esta nueva experiencia, comencé
a elucubrar un poco -pensando en Shumenov- en la parte económica. Hace
tres años EEUU vivía una de sus peores recesiones. Hoy no existe tal
estancamiento, pero tampoco se ve claridad. Los expertos hablan de altas
tasas de desempleo y otros temas. Comencé a buscar una relación entre
una situación económica particular y el deporte como entretenimiento.
Los grandes espectáculos deportivos se dan en el país norteamericano.
Además, es el puerto de todo púgil para considerar ser parte del
concierto del boxeo universal. Luce curioso, cómo en un país estancado
en sus finanzas, pueda mantener el liderazgo en actividad y oferta para
el pugilismo. Supuestamente con la anarquía política de los organismos
mundiales, se continúa ofreciendo oportunidades únicas a determinados
peleadores.
En menos de un mes, los dos primeros púgiles libra por
libra, Floyd Mayweather Jr. y Manny Pacquiao, combatieron o combaten en
Las Vegas obteniendo honorarios profesionales astronómicos. Un Floyd con
un ingreso garantizado de 32 millones dólares, sin contar el porcentaje
en el pago por ver de TV, permite inferir que nuestro deporte está más
vivo que nunca. Se benefician los boxeadores, actores principales, pero
también promotores, casinos, hoteles y otros negocios importantes en la
“Ciudad del pecado”, donde se realizan las grandes peleas. En el caso
del cristiano Manny agrega un alto interés de un pueblo filipino y otros
países asiáticos en los cuales las televisoras desembolsan grandes
importes por los derechos exclusivos de transmisión. Por supuesto, estos
agentes tienen un mercado en el cual pueden vender a sus patrocinantes,
estos siguen la cadena teniendo consumidores, garantizando un ciclo
económico interesante para todos. Esta razón, solo con carácter
financiero, es otra poderosa razón para insistir en la vigencia de boxeo
profesional, como vehículo de superación social. De no ser así, no
existiesen miles de peleadores luchando con sangre, sudor y lágrimas
soñando por estar en el mismo lugar del “Pacman” o el “Pretty boy”.
Las personas podemos perder todo pero jamás nuestras ideas y deseos.