Hacer el equipo para el día inaugural
05/04/2012 9:59am | Se dice que una de las virtudes de los entrenamientos de primavera es
que no existe la presión de tener que ganar los encuentros
Se dice que una de las virtudes de los entrenamientos de primavera es
que no existe la presión de tener que ganar los encuentros; cierto, no
existe presión para los jugadores que saben que tienen un cupo
garantizado en la nómina del día inaugural, pero los peloteros que
pelean un puesto, los que aspiran “hacer el equipo”, viven estos días
pendientes de cada corte y en el terreno se dan con todo, como si fuera
el séptimo compromiso de la Serie Mundial.
Recuerdo que en 1999, cuando los Mets de Nueva York invitaron a Melvin
Mora a Port Saint Lucie, aunque el yaracuyano estaba teniendo una
primavera excepcional, ante la pregunta de
“¿Qué te dice Valentine?”
Mora contestó: “No quiero ni que me vea, que se olvide que estoy aquí”,
lo decía temeroso, a pesar de su actuación, intuyendo que no estaría en
el róster definitivo, como de hecho ocurrió.
Es habitual escuchar que este o aquel debe “ganarse el puesto”, porque
antes de comenzar los entrenamientos, los equipos están prácticamente
listos y quedan pocas posibilidades para quienes están invitados. Los
técnicos exploran los talentos que pueden ocupar esos lugares y a medida
que avanzan las semanas, se van decantando las nóminas y en muchos
casos, aunque el jugador haya tenido un desempeño por encima del
promedio, inscribirse en el róster no depende de él.
Son días de presión, aunque ganar no sea lo importante. Hasta en las
oficinas hay presión, deben diseñar al equipo ganador y se producen
evaluaciones para tomar decisiones sobre la base de necesidades y hay
cupo solo para 25 hombres. A esta hora en Arizona, por ejemplo,
el
mánager De San Francisco, Bruce Bochy debe estar analizando la inmensa
utilidad de un jugador, como Grégor Blanco, quien ha estado demostrando
lo que puede aportar como corredor, al bate y con el guante.
Además
tiene otro “problema”,
Héctor Sánchez, quien ha exhibido la madurez
adquirida en su sobresaliente temporada con los Tiburones de La Guaira y
demuestra que puede batear y a las dos manos. No es fácil conseguir un
catcher que pueda llamar el juego, sepa bloquear, lanzar y además sacar
pelotas del parque desde ambos lados del plato. Aunque lo esperado era
que comenzara en Triple A, la lesión de Buster Posey podría abrirle al
venezolano la posibilidad de estar arriba el día inaugural, que es el
gran sueño y aún haciéndolo todo, hay que esperar.