¡Ya estuvo!
19/04/2012 6:34pm | El regreso de Oswaldo Guillén a la dirección de los Marlins después de
la suspensión tenía a muchos pendientes de qué sucedería en Miami.
Varias voces, incluyendo la del cubano “Cookie” Rojas...
El regreso de Oswaldo Guillén a la dirección de los Marlins después de la suspensión tenía a muchos pendientes de qué sucedería en Miami. Varias voces, incluyendo la del cubano “Cookie” Rojas, pidieron a la comunidad cubana residente en Miami que aceptara la disculpa presentada y tomara el castigo decidido por la gerencia del equipo como suficiente escarmiento. Kendry Morales prefirió excusarlo alegando una gran verdad, que mal puede opinarse sobre lo que se ignora.
Oswaldo Guillén volvió a conversar con los periodistas y reiteró su arrepentimiento y decisión de no volver a opinar sobre política en público. El mirandino parece haber aprendido la lección.
Ya se ha hablado suficiente de lo dicho por Ozzie, esta cronista espera no volver a mencionar el desaguisado después de estas líneas; ya estuvo, y así parece que lo ha asumido la mayoría. En el Marlins Park apenas hubo una pancarta de rechazo y solo unos cuantos lo pitaron cuando salió cabizbajo a cambiar de lanzador; además, regresó victorioso y de ahora en adelante debe ser juzgado por su desempeño como mánager.
La gerencia y afición de Miami espera que el piloto se concentre en aplicar la mejor estrategia para ganar los juegos que le permitan conducir al equipo a la postemporada, para eso hubo una importante inversión y se confeccionó una nómina a su medida.
Se temía que la presión de la comunidad de exiliados fuera mucho mayor, pero, afortunadamente, más allá de las protestas iniciales que incluyeron un intolerante reguetón y críticas muy duras en los medios, los cinco días de castigo sirvieron para bajar el tono.
Increíblemente, solo un bufete de abogados y jueces dejaron de ser patrocinadores a la espera del despido de Guillén; digo que es increíble porque son los profesionales del derecho quienes más deberían tener presente que jamás, en un país libre, debe castigarse a nadie por emitir una opinión. Las declaraciones del primer mánager latinoamericano que gana una Serie Mundial son indefendibles, tanto que ni él mismo pudo hacerlo y prefirió retractarse, consciente, como dijo, de que hirió a mucha gente, pero el deber de todas las personas que creemos en la libertad es defender el derecho a expresarse, o de lo contrario terminaremos siendo iguales a lo que condenamos. Ahora al beisbol, que para eso vinimos.