A reparación haciéndose los locos
04/05/2012 7:36am | Cuando estaba en el liceo, me sorprendía la calma con la que muchos compañeros aceptaban el irremediable camino a la reparación
Cuando estaba en el liceo, me sorprendía la calma con la que muchos compañeros aceptaban el irremediable camino a la reparación. En ese entonces existían los exámenes de lapso, y algunos, ni sacando 20 en la última prueba, salvaban la materia. Aun así dormían bien, jugaban pelotica de goma en el descanso y le pedían el empate a cuanto cuerpo se les cruzara. Yo, confieso, dormía mal si raspaba un simple test. No porque fuera un cerebrito, era por algo más sencillo: le tenía terror a la mirada de mi madre.
¿A qué viene el cuento familiar? Cierra el torneo, Mineros y Lara son los únicos que siguen en lucha y el campeonato se ve cada vez menos fortalecido, menos competitivo y menos atractivo. Las estadísticas dicen que va más gente al estadio, pero, como en las bolsas económicas o las hipotecas norteamericanas, la fragilidad es obvia. Real Esppor no se cae de la cuerda floja por la inercia de los jugadores: que siguen echándole sin cobrar. Y en el peor de los casos, ahí están Tucanes o Carabobo, o cualquier otro, quienes gracias al error en la matriz (la compra de cupos), pueden echarle una mano. Intentarán volver a Primera en un segundo, tras haber perdido ese derecho con tesón durante 6 meses.
Ahí va Estudiantes, luchando también con la fe, porque plata tampoco hay. Y si hablamos de los grandes, el panorama no es alentador. Táchira cree que ganando un título soluciona sus problemas y por eso no quiere un técnico que trabaje a largo plazo, mientras Caracas pone en riesgo sus ingresos económicos -guinda la clasificación a Prelibertadores- argumentando eso mismo: “lo importante es no quebrar”.
No debería extrañar entonces que los equipos con mayor presupuesto estén donde estén: Lara y Mineros. Los propios jugadores veteranos de ambos clubes -y los que más cobran- se ufanan de decir que “con chamos no se ganan torneos”. No es una frase nueva, muchos técnicos -por no decir la mayoría- la apoyan en cada planificación. El tema, que nos daría más de una columna, es: ¿un torneo para qué? Con Tracto_América bajo la lupa, el equipo de Saragó tendrá que ganar o ganar para intentar maquillar los números que están muy rojos. Y ni hablar de Mineros, equipo que no da ganancias (sin la Gobernación, sería imposible su sustento).
A los fanáticos no se les puede pedir más. Ellos no están para sacar cuentas. Ese no es su mundo. Si por apoyo fuera, Mineros ya debería ser el ganador. Y no sólo de un título, sino de muchos amistosos de la selección nacional. En Barquisimeto todavía queda mucho trabajo en este sentido, y sobre todo en el área de planificación y seguridad, dados los episodios de violencia conocidos. De hecho, tan mal fue este semestre que terminaron pagando justos por pecadores con la prohibición del alcohol. ¿Cómo todos los que tienen vida en el fútbol nacional pueden dormir tranquilos ante este panorama? A la FVF ni le pregunten, ella está feliz con su Vinotinto.