La FVF tiene que velar por la gente
08/06/2012 6:15pm | No hay deporte en el mundo que valga un muerto. No hay clasificación a
un Mundial que justifique un herido. Si el precio para ir a Brasil es el
de un cuchillazo...
No hay deporte en el mundo que valga un muerto. No hay clasificación a
un Mundial que justifique un herido. Si el precio para ir a Brasil es el
de un cuchillazo, yo voto por seguir último en la tabla. ¿Cómo llegamos
a esto? ¿Por qué ir a un juego, que debería ser una fiesta, se ha
convertido en un parte de guerra?
Venezuela tiene la quinta economía
más importante de Latinoamérica y la cuarta de Suramérica; sin embargo,
esa realidad palidece cuando otros países de menos recursos como
Ecuador, Perú o Bolivia pueden garantizarles a sus ciudadanos no solo la
existencia de entradas para que estén con su selección nacional, sino
paz y seguridad para disfrutarlas.
Lo sucedido en Puerto La Cruz el
pasado miércoles no es producto de la “fiebre” por la vinotinto, tampoco
por la capacidad del José Antonio Anzoátegui. No es que el venezolano
quiere más a su selección que el colombiano o el argentino a las suyas.
Cuarenta y cuatro mil asientos son suficientes para un recinto que
siempre quedará corto en relación con un país de casi 30 millones de
habitantes. Esos tres heridos por arma blanca, los posteriores destrozos
a las taquillas y la anarquía que reinó durante la mañana en Anzoátegui
se debe a una sola razón: la desorganización.
Empecemos por
revisarnos nosotros mismos como sociedad. Nuestra tendencia a dejar para
el último día lo que podría hacerse en cinco minutos desemboca en la
improvisación y el desespero. Los precavidos, por ejemplo, compraron sus
entradas por internet sin problemas. Obvio: ese es un grupo pequeño.
Hasta aquí el “mea culpa”. Luego es público y notorio el profundo
desinterés de_la FVF por la gente. Desde De Lujo Promociones a Main
Event, el ente no ha logrado contratar intermediarios que traduzcan los
beneficios económicos que reciben por la vinotinto, en bienestar de sus
seguidores. Claro, eso no es sorpresa. Si en Venezuela cada torneo
Apertura y Clausura es un despelote, en concepción y organización, ¿por
qué debería ser diferente con la selección nacional? Finalmente: Main
Event, empresa que a través de sus voceros ha dado las más diversas –y
disparatadas– explicaciones, demostrando una incapacidad natural para
analizar (ergo solucionar) el problema.
En Argentina, Ticketek.com;
en Paraguay SANRI; en Colombia Ossa y Asociados S.A. Viajes y Turismo
Grupo Nobel, son empresas exitosas que cuentan además con opciones para
la defensa del usuario. Todas tienen como meta mejorar la experiencia
del que paga por ver. Mientras, aquí la situación es otra. La reventa
manda. Decir que es “imposible” frenarla es aceptar que este es un país
de tramposos... Mañana ligaré la victoria de Venezuela, sabiendo que
afuera del terreno estamos perdiendo, y por goleada.