La historia del tiempo perdido
25/05/2012 9:04am | Tras la Segunda Guerra Mundial, Alemania tardó 50 años en recuperarse económicamente. Japón, después de la rendición impuesta por los aliados, volvió a competir en los mercados internacionales en menos tiempo: 25 años
Tras la Segunda Guerra Mundial, Alemania tardó 50 años en recuperarse económicamente. Japón, después de la rendición impuesta por los aliados, volvió a competir en los mercados internacionales en menos tiempo: 25 años. Esa es la misma cifra que lleva Rafael Esquivel al mando de la Federación Venezolana de Fútbol ¿Cuáles son los logros que puede mostrar en ese tiempo? ¿Una clasificación a un Mundial sub-20? ¿Dos medallas de oro en Centroamericanos? ¿Un cuarto lugar en la Copa América? ¿Una liga en la que los equipos se titulan y desaparecen? ¿Un Centro de Alto Rendimiento en Margarita?
Hablemos de Estados Unidos. El equipo norteamericano era un hazmerreír en la década de los 80. Saquémoslo por una estadística: entre 1981 y 1983 solo jugó dos partidos internacionales. Eso porque la North American Soccer League (creada en 1970) no logró establecer en el tiempo estructuras fuertes que permitieran su sobrevivencia. No todo estaba perdido, sin embargo. Entusiasmados por la clasificación al Mundial de Italia, nace en 1993 la Major League Soccer (MLS). Doce meses después, Estados Unidos, que no tenía liga de Primera División, consigue la sede del Mundial de Fútbol. Todo esto gracias a un hombre que hasta los 28 años no sabía lo que era un balón: Alan Rothenberg.
No les voy a dar una clase de historia ni a contar la biografía del abogado Rothenberg, quien fue elevado al Salón de la Fama del Fútbol en Estados Unidos en 2007. Solo diré que 19 años después de su creación, la MLS se encuentra en el puesto 32 en el ranking mundial de la Federación de Historia y Estadística del Fútbol. Es la segunda liga más fuerte de la Concacaf (México es la primera). Hay más, la sinergia entre la MLS_y la Federación de Fútbol de Estados Unidos decantó en que la selección de las barras y las estrellas no falte a una cita mundialista desde 1990.
Quienes seguimos el fútbol venezolano antes del boom vinotinto, recordamos cómo Rafael Esquivel le cerró varias veces las puertas a Richard Páez por ser una de las voces disidentes que ponía el dedo en la llaga por el amateurismo que reinaba (reina) en el torneo y en las selecciones nacionales. Cuando la prensa empezó a darle más voz al ahora técnico de Millonarios, y asediado por los malos resultados presentados por Omar Pastoriza, el directivo se vio obligado a contratar al merideño. Fue una jugada a dos bandas: si fracasaba, podía decir que era “lo que los medios
pedían”, si la pegaba, ganaba votos en la opinión pública. Realmente, no tenía nada que perder.
Páez respondió. Con triunfos logró que la sociedad conociera e hiciera suyo el color vinotinto. Fue esa identificación la que trajo anunciantes, y fueron esos anunciantes los que dieron plata para que la selección pudiera prepararse como sus pares del continente. Hoy, Esquivel es claridad con la Absoluta y oscuridad con el resto. Si por eso lo quieren felicitar, bien. Yo digo que en sus 25 años al mando de la FVF no hay nada que celebrar. El atraso es enorme.