Los propios equipos tienen la respuesta
21/09/2012 7:33am | La eliminación de Mineros, última esperanza en Copa Sudamericana, sigue en la línea de los terribles resultados de Monagas (recibió 6 goles en ida y vuelta) y Táchira (perdió 5-1 en Quito ante Barcelona) este año
La eliminación de Mineros, última esperanza en Copa Sudamericana, sigue en la línea de los terribles resultados de Monagas (recibió 6 goles en ida y vuelta) y Táchira (perdió 5-1 en Quito ante Barcelona) este año. Eso, más el complicado panorama que enfrenta Lara, otrora “nuevo rico” del torneo, exige una reflexión profunda sobre nuestro fútbol, su presente y su futuro ¿Qué queremos? ¿Para qué tenemos un torneo Apertura y un Clausura? ¿Qué buscamos con este formato? ¿Incentiva la competitividad? ¿La Copa Venezuela cumple su función? Y, lo más importante, ¿qué aporte le agrega todo esto a la selección y al propio crecimiento de las figuras emergentes?
El torneo, como está diseñado hoy en día, solo beneficia a los jugadores de comprobada calidad, con pocas o nulas oportunidades en el exterior. En la mayoría de casos por su edad. De hecho, son los que más cobran. Apenas hay chance para los chamos, cuando alguno luce, se lo llevan, sin haber madurado. En la mayoría de los casos, terminan en la banca, sin mayores explicaciones.
La discusión debe ir más allá de los medios de comunicación, donde regularmente se analiza esta realidad (de vieja data, por cierto), y plantearse en el seno de los equipos. Solo ellos pueden ejercer alguna presión para que la FVF tome alguna medida. Esperar que el órgano que dirige Rafael Esquivel mueva un dedo para mejorar la Liga es una quimera.
¿Por qué a los equipos, que son los que paren, literalmente, para terminar el año sin deudas, perpetúan el status quo? ¿Por qué si en sus manos está el levantar la voz en Asambleas, terminan aprobando cuanta proposición llega desde arriba? Es una pregunta para la cual no hay respuesta. Vivimos bajo una sola ley: que resuelva cada quien. Ese individualismo tiene como consecuencia que, según la Federación de Historia y Estadística del Fútbol, IFFHS, Venezuela tiene la peor liga de Sudamérica (Bolivia la supera).
De lo anterior se entiende la necesidad del entrenador de la selección nacional, César Farías, de sumar a repatriados. Dani Hernández, Amorebieta, Túñez, los Feltscher... son nombres que le han permitido a Venezuela ser contendiente en Sudamérica. Y aún así, hoy es sexta en la clasificación. Por otro lado, los resultados en copas internacionales refrendan el discurso del técnico sobre el ritmo con el que se juega en nuestro país y el que se necesita para pelear afuera de él.
Y por espacio, no comentamos otros detalles como el pobre nivel del arbitraje venezolano, o el deficiente espectáculo que vemos en muchos estadios. Hay que buscarle una solución a esto, sin embargo, no basta con escribirlo, los equipos, sus directivos, tienen que dar un paso al frente.