Sin plata, sin ídolos, sin fútbol
20/07/2012 7:25am | Más que una pregunta fue casi un grito de dolor. La hizo el muy buen narrador de Directv, Carlos Domingues, en su twitter: “En el fútbol venezolano, ¿hay ídolos?
Más que una pregunta fue casi un grito de dolor. La hizo el muy buen narrador de Directv, Carlos Domingues, en su twitter: “En el fútbol venezolano, ¿hay ídolos? Si quieren leer más sobre su disertación, a raíz del cuestionamiento, pueden hacerlo copiando esta dirección en sus dispositivos inteligentes: http://futbolestodo.com/main/un-torneo-sin-dioses/
Estoy seguro de que más de uno ya estará pegando el grito en el cielo. “¡Claro que hay ídolos! Ahí están Gaby Miranda, Stalin, Richard Páez, Maldonado (padre), Laureano Jaimes...” y de ahí llegarán hasta el pleistoceno del fútbol nacional. Hoy, esos nombres dicen poco a las nuevas generaciones. En nuestra Liga, ¿qué jugador arrastra multitudes, genera deseos de copiar su número en la espalda y comprar su camisa? ¿Qué jugador se mantiene fiel a una franquicia, está dispuesto a permanecer allí en las buenas y en las malas (sueldos bajos o descenso)? ¿Qué jugador aborta la aventura de pulir banca en el exterior, para preferir la seguridad del torneo local?
Todos se van, todos quieren irse. Algunos a cualquier oncena extranjera que pague en euros o dólares y otros a cualquier nueva bonanza nacional que ofrezca sueldos por encima del promedio, aunque sepa que tal abundancia acabará en un año. ¿Debemos culpar a los jugadores por querer un mejor futuro económico? No, obviamente, no. Entendiendo el balompié como un ejercicio capitalista, la principal responsabilidad de ausencia de figuras “eternas” recae en los equipos, en sus directivas.
Cada año, equipos de tradición como Táchira y Estudiantes se ven obligados a inventarse una para volver a enamorar a su público. No es una relación estable. Digamos que el espectador se siente traicionado no solo por la ausencia de títulos, sino por la ausencia de jugadores que “sientan” la camiseta. Sí, es una cuestión de perspectivas, pero la gente tampoco es tonta. Saben que traen algunas figuras para eximir la temporada, no para crear arraigo por el escudo. Ni hablar de los técnicos y sus “proyectos”.
Y menciono a Táchira y Estudiantes porque históricamente representaron muchas cosas para Venezuela y tendían a contar con una fanaticada fiel. Con Caracas sucede otra cosa diferente, goza de una “salud” de asistencia nueva, motivada por muchas razones que no vamos a discutir en esta columna; sin embargo, claro que sienten la partida de jugadores que –creyeron– jamás vestirían otra camiseta, como Rey o Castellín. Entre los más antiguos seguidores, cuando no existía esta fiebre por ir con los panas al Olímpico, hay disgusto porque la institución tomó el camino de sanear su economía antes de caer en la crisis que equipos como el CD Lara presentan. Entonces, ¿se acabó la época de los ídolos? Mientras sean 18 los que compitan en Primera, sí. No hay plata para tanta gente, ni por anunciantes ni por ingresos de taquilla. Aquí si no se cambia el modelo económico, los pichones de ídolos seguirán emigrando en cada primavera.