La derrota es una invitada indeseable en cualquier competencia, sobre todo si se trata de unos Juegos Olímpicos. La derrota puede ser el resultado de una mala preparación, de un error de cálculo a la hora de competir o, simplemente, de la mala suerte, los nervios o un segundo de desconcentración. Como sea, siempre es una tragedia, la constatación de nuestras debilidades. Pero recuerden: De una derrota se aprende más que de 100 victorias. (20 fotos)