Pochettino, muchas luces y ningún título

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En los cinco años y medio que ha pasado al frente del Tottenham Hotspur Mauricio Pochettino ha creado un equipo campeón. Un equipo vencedor, que ha revalorizado a sus jugadores, creado una identidad y al que, sin embargo, le ha condenado no tener corona.

Ha sido más de un lustro de Pochettino en Londres. Más de cinco años desde que firmara el 28 de mayo en 2014, después de un buen paso por el Southampton, a los que aupó a su mejor temporada en la Premier League.

Cogió a un equipo acostumbrado a los puestos de Liga Europa, con algún escarceo en la ‘Champions’ y le dio un soplo de aire fresco.

En su primera campaña, metió al equipo quinto en la tabla, cayó en cuarta ronda de la FA Cup y fue finalista de la Copa de la Liga, donde perdió ante el Chelsea de José Mourinho.

Pochettino llegó a un vestuario en el que consolidó y mantuvo estrellas como Harry Kane, que vivió su primera gran temporada con los ‘Spurs’ con la llegada del argentino, Christian Eriksen y Hugo Lloris. Desarrolló a otros que se marcharon, como Kyle Walker, y limpió tras su primera campaña. Paulinho, Lewis Holtby, Roberto Soldado y Emmanuel Adebayor partieron.

Pochettino apostó por la juventud, siempre con el dueño Daniel Levy al lado con la política de puño cerrado. Traer a Toby Alderweireld, Kieran Trippier y Heung-min Son no le costó al Tottenham más que 37 millones en total. Solo la venta de Trippier al Atlético este verano ya fueron 20 millones. El valor de Son es altísimo, en el mercado de hoy en día, se iría perfectamente por encima de los 100 millones.

Tras el primer año, Pochettino ya le había dado los galones a Kane, que empezó a promediar más de 25 goles por temporada, y comenzó a moldear el equipo que más tarde triunfaría en Europa.

Consiguió la mejor plaza de la historia del Tottenham en Premier League, quedando tercero en la temporada 2015/2016, en el que probablemente fue el año que más cerca estuvo del título. El año que coronó al Leicester fue el que el Tottenham pudo ganar su primera Premier, pero los últimos cuatro encuentros sin vencer condenaron a los londinenses.

Mejorarían al año siguiente la posición, con el segundo puesto, pero a mucha más distancia de un intratable Chelsea de Mourinho.

Por el camino se marcharon muchas oportunidades en las copas domésticas, la medicina de los grandes ante los fracasos en Europa o en la Premier.

Una semifinal en la FA Cup fue el mayor botín de los Spurs entre 2015 y 2017. No se conseguía superar aquella Copa de la Liga de Juande Ramos en 2008, el hasta la fecha, último título de los de White Hart Lane.

Para ese momento, el Tottenham ya era considerado un candidato a los trofeos. Tenía un once reconocible con figuras de talla mundial.

No optaba a los grandes fichajes multimillonarios, pero creaba desde la proyección y la revalorización. Dele Alli, Moussa Sissoko, Eirc Dier, Erik Lamela completaban un equipo que tenía todas las bases para ser campeón.

Pero ni los 41 tantos de Kane en la 2017/2018 fueron suficientes. Tercer puesto en Premier, semifinales en FA Cup y octavos de Liga de Campeones. El tiempo se le agotaba a Pochettino, al que le albergaba la esperanza del nuevo estadio, una promesa que agarrotaba aún más la billetera de un Levy contrario al gasto.

No se invertía en grandes nombres, pero se conseguía mantener a los que ya estaban. Para el siguiente año, el Tottenham se desinfló en la Premier de los récord de Liverpool y Manchester City, no tocó las finales de Copa, pero se creció en Europa.

Pochettino dio con la tecla y con la suerte en la edición de la ‘Champions’ y rozó la gloria.

Dejó por el camino al Borussia Dortmund, al Manchester City y se metió en la final de Madrid con un milagro ante el Ajax de Amsterdam.

Hacía historia dando al Tottenham su primera final en la competición, pero el fútbol no entiende de finalistas ni de memoria. La derrota ante el Liverpool en el Wanda Metropolitano sonó a fin de proyecto.

Cinco años que buscaban la guinda y que se quedaron sin ella. Confirmado cuando este martes el Tottenham anunció la marcha del argentino.

Para siempre quedará la alegría de Pochettino en el césped del Amsterdam Arena en una noche para la historia. Aunque le faltase la corona, Pochettino construyó un campeón.

EFE

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