“Canelo” Álvarez y Sonny León

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El pasado lunes nos topamos en un café con un conocido (no amigo), profesional del derecho y aficionado al boxeo. De esos que creen a pie juntos estar siempre un paso delante de ti. De los que no dejan que opines en contrario. Que empiezan por no oírte y gritan luego para no dejarte hablar. Un energúmeno, en suma. Alguien a quien no te agrada ver de cerca, ni de lejos, pues sabes que inevitablemente te estropeará el día.

No nos equivocamos. Al nada más vernos soltó: “¿Qué te pareció la pelea del ´Canelo´ con el ruso?” Sin pausa se respondió él mismo: “Le pusieron a un viejito de 36 años que está en picada”. Intentamos decirle que vimos una pelea interesante, de alternativas. Amagamos con añadir que el mexicano merece el crédito por haber resuelto el combate en el 11° de forma indiscutible con 2 golpes, izquierda y derecha brutal a la cabeza. Por segunda vez interrumpió: “Kovalev está ido. Venía de perder dos de tres…” Fue inútil. Escapamos.

Acerca de la pelea del pasado sábado en Las Vegas y a la actuación del “Canelo” Álvarez poco que agregar a lo dicho por la TV, la radio y los diarios, que destacaron lo referido a su desventaja en estatura –unos 10 centímetros-, su solvencia boxística para lograr el triunfo, su cuarto título mundial en otras tantas categorías, el segundo mexicano en lograrlo. Aún así, no hubo consenso ni de los expertos ni de los medios en destacar su valía profesional.

A nuestro juicio el mayor enemigo de Álvarez no es el rival al que vaya a medirse. Su gran problema parecería radicar en la falta de ángel, de carisma, palabra esta que el diccionario define como la “capacidad o don natural que tiene una persona para atraer a los demás…” Aquel don del cielo que le sobraba a sus paisanos del ayer Julio César Chávez, Rubén Olivares, Raúl “Ratón” Macías, José “Toluco” López, por ejemplo, a quienes los aficionados iban a ver para auparlos. Al “Canelo” la mitad va a desear que gane y la otra mitad que pierda.

En el ámbito del boxeo nuestro su caso recuerda al de un excelente púgil caraqueño, peso gallo y pluma de los años 50 de nombre Sonny León (Víctor Adams), quien subía al ring bajo abucheos y aplausos y bajaba de él aclamado o pitado a partes iguales. Lo que le pasa al “Canelo” de estos tiempos nuevos. Y siempre le ocurrirá igual. Haga lo que haga sobre el ensogado.

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