De Satchel Paige para Bartolo Colón

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Mi apreciado Bartolo: Cuando seas candidato para el Hall de la Fama, los que estén de acuerdo con tu elección, alegarán que ganaste más juegos, 247, que Juan Marichal, 243, quien tiene su nicho en Cooperstown. Los contrarios dirán que Dennis Martínez también ganó más juegos que Juan, 245, y no fue elegido.

Has tenido una carrera respetable, de 21 años, con 11 equipos, Indios, Expos, Medias Blancas, Angelinos, Medias Rojas, Yankees, Atléticos, Mets, Bravos, Twins y Rangers.

Mi querido Bartolo: pasaste media vida sobre las lomitas del beisbol. Ahora a los 46 años de edad y sin tener que lanzar cada cuatro días, debes sentirte muy desocupado.

Te sugiero disfrutar de este mundo, especialmente de los hijos, para eso, me imagino, cobraste en Grandes Ligas un total de 117 millones 280 mil dólares. Tu mejor año en honorarios fue 2007, cuando los Angelinos te pagaron 16 millones. ¡Qué bien! Imagínate yo en 17 años, 1948-1965, solo aparecí en seis temporadas, permanecí fuera de las Mayores entre 1953 y 1965. Cobré en total 53 mil dólares. El mayor sueldo, el de los Indios en 1948, 10 mil por la temporada.

Por supuesto, fui solo un símbolo, una vieja historia, producto de la aparición de Jackie Robinson con los Dodgers y de que había ganado más de 300 juegos en las Ligas Negras y anexas. Me llevaron a lanzar con Indios, Carmelitas y Atléticos de Kansas City, como presentan en los circos a la mujer barbuda y al mono bailarín.

Cuando en el ’48, debuté con los Indios, mis documentos decían que estaba en los 44 años de edad, que realmente eran 48. En Móvil, Alabama, donde nací, las mujeres negras no se ocupaban de registrar a sus hijos al nacer. Mi mamá me llevó cuatro años después de mi nacimiento, y la fecha que pusieron fue la de ese día. Por eso, el 25 de septiembre de 1965, cuando mi último juego, había cumplido 63 años. Te admiro, Bartolo. Y sí mereces Cooperstown… Abrazos, Satchel.

Mañana 19 de noviembre, nada menos que por disposición de las Naciones Unidas (ONU), será El Día Mundial del Retrete, o de la Poceta, o del Hinodoro, la Letrina, o el Excusado. “No es una broma”, dice nota de la ONU, “nos lo tomamos muy en serio, ya que el retrete es un salvavidas que evita la transmisión de enfermedades. Es por ello que cada 19 de noviembre debemos recordar y llamar la atención para tomar medidas a favor de aquellas personas que no poseen un sistema adecuado de saneamiento residual y alcanzar el reto promovido en el Objetivo 6 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: saneamiento para todos.

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