La Vinotinto navega en aguas turbulentas

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La pregunta en cuestión es: ¿por qué en el partido de hace unos días ante Colombia no estaban en el cuartel venezolano los cuatro bastiones fundamentales de la selección Vinotinto? No ha volado por ahí ninguna respuesta satisfactoria, y entonces, como a menudo suele pasar en casos así, el imaginario popular suele buscar en el fondo del baúl de las especulaciones, razones convincentes

De todas las cosas oídas, la más recurrente fue: Tomás Rincón, Salomón Rondón, Josef Martínez, Roberto Rosales, el póker de “caballos”, no fueron a Tampa por el enfrentamiento inicialmente sordo, y luego destapado a viva voz por los jugadores, entre ellos y la Federación.

Todo comenzó por el escozor provocado en los futbolistas el solo jugar un partido en la doble fecha dictada por la Fifa: ¿no había rivales para más? Los federativos siempre han apelado a un argumento que ya no parece muy sólido: cuesta conseguirle partidos a un fútbol que, al menos en Europa, no es mayormente tomado en cuenta. Pero selecciones de igual o tal vez de menos valor internacional que Venezuela y que están más abajo en las clasificaciones, jugaron dos veces: Ecuador, por ejemplo; Honduras, por ejemplo. ¿No había equipos en el continente americano para disputar un partido con Venezuela?

Las olas crecían amenazantes en el mar picado y el capitán parecía haber perdido el control de la embarcación. Pero la confrontación ya no dependía de su timón, sino de las oficinas de Sabana Grande. Terminó el juego frente a los colombianos y ninguno de los muchachos quiso hablar con los medios venezolanos: ¿mala organización u órdenes federativas? ¿Quién quiso jugar al ocultamiento? Entonces, estalló el explosivo en la rueda de prensa post partido: Rafael Dudamel, técnico nacional, debió enfadarse porque se acababa de enterar, por boca de una pregunta de un periodista, que la Vinotinto enfrentaría a Bolivia el 10 de octubre en Caracas: ¿nadie en la Federación había tenido la delicadeza de informártelo, ni siquiera para preguntarte si el partido le convenía al equipo?

El fútbol venezolano, puertas adentro, en contraste con todos los esfuerzos y sudores de aquellos hombres que luchan balones en varios continentes, anda a la deriva. Los que navegan en aguas turbulentas no son los jugadores; parece que son otros a quienes el mar amenaza con perderse en aguas de la indiferencia. ¿O de la incapacidad?.

De Sanvicente a Dudamel

El Premundial a Brasil 2014 se presentaba con los mejores augurios. Jóvenes jugadores venezolanos se alistaban para enfrentarlo en la tentativa de clasificar al país por primera vez a un Mundial, pero diferencias irreconciliables surgidas con Noel Sanvicente, por entonces conductor nacional, distanciaron a los futbolistas con el director técnico. A partir de la era siguiente, ya con Rafael Dudamel al comando, se armó de nuevo el rompecabezas y las sonrisas y las esperanzas volvieron a los rostros criollos, hasta llegar a los confusos incidentes de Tampa que han vuelto a echar humo en los ojos del fútbol venezolano.

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