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Nuevo comienzo, los mismos problemas

@LPBaldia

WILLIAMS BRITO | CARACAS.- El producto LPB fue presentado con detalles en 2019. En la fecha inaugural de la Copa, el nuevo Llaneros de Guárico, franquicia que viene de Gaiteros del Zulia, se presentó en el Domo Bolivariano sin uniforme. Así como leyó, sin uniforme. Lo sorprendente fue que al cuadro guariqueño se le permitió salir a la cancha, pues el anfitrión Guaros de Lara le prestó su vestimenta de práctica para disputar el encuentro. El juego fue televisado y más allá de la paliza que recibió el conjunto llanero, lo que quedó en la retina del público el pasado 9 de mayo fue una triste imagen de un torneo que pretende abrir una nueva página.

Hay varias lecturas sobre este caso. En primer lugar, a pesar de la imperdonable irregularidad, la escuadra local –laureada en torneos internacionales– así como la comisión técnica avalaron la actuación de Llaneros y con ello dejaron el peor precedente posible en este circuito profesional. Segundo, da la impresión que previo al inicio del campeonato no se exigieron garantías suficientes a los equipos en asuntos tan básicos como el uniforme. Tercero, en cuatro semanas –desde que se anunció en rueda de prensa el inicio de la Copa– varios conjuntos no pudieron culminar su trabajo operativo para entrar a la cancha. Como dijimos en la columna pasada, todo se resume en una frase: “jugar a juro”.

Desde el año pasado pesan sanciones sobre Gaiteros, ahora Llaneros, Marinos de Anzoátegui y Bucaneros de La Guaira. Estos conjuntos arrastran deudas con jugadores extranjeros y la Federación Internacional de Baloncesto les prohibió inscribir o traspasar jugadores. No es un detalle minúsculo. Estos casos debieron ser tratados en el extendido receso luego del campeonato 2018 para dejar el saldo en cero y comenzar una nueva etapa. Es difícil saber qué es lo más relevante en la LPB.

Mientras hay un discurso de cambio en lo que respecta a la competencia, en el plano operativo se mantienen las irregularidades.

Son tiempo duros, incluso para el baloncesto venezolano. Si bien es casi un mandato reinventarse para mantenerse activo en un país con una profunda crisis, el sistema de equipos sigue siendo el mismo; el calendario de juegos ha presentado pocas variaciones; los cuadros poderosos ahora lo son más, mientras otros equipos se diluyen.

Desde hace varias temporadas, la LPB ya no es sinónimo de calidad ni presenta un buen espectáculo. Esa tendencia parece que seguirá.

 

@willibrito
willybritoster@gmail.com

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