¿Por qué antes sí y ahora no?

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En la era de la comunicación, los medios nos han hecho ver una realidad virtual, y como virtual que es, no es la que es.

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Y el juego de palabras viene al caso con el fútbol venezolano actual. Un grupo de amigos nos hablaba, con cierto orgullo y aire de suficiencia, “de los progresos del fútbol venezolano”. Son dos dimensiones. Si lo vemos con el cristal de los jugadores que han ido al exterior, algunos con buen pie, otros no tanto, está bien lo que afirman los panas. Mas, todo el castillo de arena se nos derrumba con el primer soplo del viento del norte cuando hablamos de las competencias internacionales.
Por ejemplo, revisemos los resultados recientes: en la etapa pre de Libertadores, eliminado el Carabobo a manos del Universitario. Un salto hasta la brega Medellín-Táchira, y los andinos han salido luego de luchar con denuedo en el partido de vuelta. Entonces, veamos la Copa Suramericana: goleado el Aragua por el Coquimbo Unido, derrotado en casa en Llaneros por el Liverpool, y Mineros de Guayana cede ante el Sportivo Luqueño. A estas llaves les quedan los partidos de vuelta, y a falta de un resultado de postguerra, los cuadros venezolanos andan de despedida.

Entonces, una visión al pasado. Sin la publicidad de los medios locales, influida por la televisión por cable y el torrente indetenible del fútbol mundial, aquellos equipos llegaron lejos, tanto como a cuartos de final y semifinales de la Libertadores. ¿Qué sería de las opiniones de los amigos si hoy regresaran al país aquellos resultados? ¿Qué dirían, que ya los de casa estaban listos para enfrentar a Barcelona y Real Madrid?

Disculpen el sarcasmo, pero ha sido inevitable. Las páginas de la Libertadores, el torneo que de verdad mide el tamaño del fútbol en estos parajes, nos hablan de que desde el 2009, cuando aquel Caracas dirigido por Noel Sanvicente hizo la hombrada de llegar hasta cuartos de final, no ha habido nadie en casa, para utilizar el sentido figurado. Han sido once años de sequía sin siquiera acceder ningún equipo a la segunda fase, de andar perdidos en el desierto de los fracasos continuos, y no se vislumbra lo que vayan a hacer para cambiar esta verdad: ¿por qué antes sí y ahora no?

Ahora se nos ocurre, sin ánimos de ser hirientes, otra humorada: la gente del fútbol nacional puede decir, a manera de consuelo, qué importa esperar once años sin avanzar, si los Tiburones de La Guaira tienen 34 sin saber lo que es un título.

Estudiantes y Caracas…

Richard Páez y Noel Sanvicente tiene un lugar ganado en la Copa Libertadores. El ahora técnico de Mineros envió a Estudiantes de Mérida hasta los cuartos de final en 1999 cuando solo fue eliminado por Cerro Porteño en tiros penales. Y el conductor caraquista estuvo en las fronteras de una gesta extraordinaria, cuando en 2009 fue desplazado de semifinales, luego de dos empates, por el Gremio de Porto Alegre por el gol de visitante. Y Caracas y Estudiantes volverán en marzo a la batalla por Venezuela, impulsados por aquellas remembranzas y esperanzados en recuperar parte del prestigio perdido del fútbol venezolano.

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