Selig confiesa ser culpable por uso de los esteroides

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“¿Por qué si a Chopín lo llamamos Chopán, a Agustín Lara no lo llamamos Agustán?”… Dick Secades.

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Esta columna cumplirá, en octubre, 60 años de prestar servicio diario, de lunes a domingo.   

La pregunta de la semana…: No nos llega la inauguración de la temporada, pero ¿quiénes han sido los pitchers con mayor número aperturas en juegos inaugurales?  

La respuesta…: Steve Carlton, con los Phillies, llegó en 1986 a 14 aperturas en inauguraciones de temporadas. Es el máximo número… En cuanto a los latinoamericanos, quien ha abierto más juegos inaugurales es el venezolano Félix Hernández, con 11, a bordo de los Marineros, hasta 2018… Segundo de los nuestros, es el dominicano Mario Soto, seis veces, con los Rojos, la última oportunidad en 1988.  

Los más repugnantes.- En todo conglomerado hay mayoría de personas adorables, o sea, los buenagente. Pero tampoco faltan nunca algunos desagradables, repugnantes, malagentes.

En las Grandes Ligas, durante los 60 años que llevo cubriéndolas, el más odioso para mí ha sido Barry Bonds, segundo Rod Carew. Vienen al caso, por lo que Bud Selig dice en su libro, que acaba de salir a la venta, “For the Good of the Game” (Por el bien del juego).  

Siempre me ha extrañado por qué un buzón no es un buzo grande, ni un ladrón un ladrido grande, ni un cigarrón un cigarrillo grande, ni un cartón una carta grande”… Dick Secades.

Confiesa el excomisionado.- Selig confiesa en esas páginas cómo, cuando Barry Bonds se acercaba al record de los 755 jonrones de Hank Aaron, tuvo que seguir los juegos de los Gigantes, viajando por todo Estados Unidos, para estar presente cuando empatara y superara la marca, lo que para él fue un sufrimiento, por tener que permanecer cerca de Bonds.  

Del texto de Selig…: “Durante esos viajes recapacité mucho, acerca de lo diferente que son Bonds y Aaron. Bonds es desagradable, y además, se rellenaba con esteroides. Aaron fue siempre un adorable y humilde personaje, tanto dentro como fuera del terreno de juego.  

“Era una grosería cómo Bonds sacaba jonrones en la segunda parte de su carrera. Si Aaron hubiera consumido esteroides, habría pasado de 780 jonrones. Bonds fue líder de los consumidores de esteroides. Hay muchas personas culpables en este triste Capítulo de la historia del beisbol, y en cuanto a mí, acepto que tuve mucha culpa. No metimos al genio en la botella a tiempo para proteger el legado de Hank Aaron. Cuando Bonds conectó su jonrón 756, no podía verlo a los ojos y pretender estar feliz por su hazaña”.      

¿Por qué no llaman peloteros a quienes fabrican pelotas?”… Dick Secades.-ATENCIÓN.- Puedes leer el archivo de “Juan Vené en la Pelota” en internet, entrando por “el deporte vuelve a unirnos”.  

Gracias a la vida que me ha dado tanto, incluso un lector como tú.

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