Amanecido y enratonado fue perfecto en S. Mundial

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Un cáncer en el esófago pudo más que su historia de 90 años en este mundo. Fue lanzador de Grandes Ligas, jonronero y autor del único juego sin hit, ¡y perfecto!, en Series Mundiales, Don Larsen, quien murió el primero de este mayo, en Hyden, Idaho.            

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El único no hit no run en los clásicos de otoño y también el único por un lanzador en una tarde después de no dormir la noche anterior, la cual pasó entre tragos y amigas, celebrando que volvería a jugar con los Yaquis de Ciudad Obregón.           

 Larsen fue conocido como uno de los bigleaguers menos preocupados por su profesión, más entregado a los tragos y a aventuras sexuales, ya que se consideraba un galán.          

Después del cuarto juego de la Serie Mundial 1956, era el domingo siete de octubre, cuando Larsen fue visitado por el propietario del equipo de Obregón, y llegaron a un acuerdo para que Don volviera a la Liga Mexicana del Pacífico, donde había tenido éxito como lanzador y como bateador, con un campeonato de 10 cuadrangulares.          

Después de la cena, invitada por el mexicano, se fueron a ver algunos madrugadores shows de Nueva York, los cuales siempre tienen que ser bañados con buena cantidad de licor. Larsen no esperaba lanzar más en la Serie Mundial, porque el mánager Casey Stangel lo había montado para abrir el segundo juego, y fracasó, solo tiró 1.2 innings, un hit, cuatro bases por bolas, cuatro carreras en derrota de 13 por 8.          

No obstante, el lunes ocho, por órdenes de Stangel, el coach de pitcheo de los Yankees, Jim Turner, le había puesto una pelota nueva en uno de sus zapatos de spikes, y a través de ese rito le informaban que era el abridor de esa tarde.          

Larsen llegó muy temprano en la mañana para el juego, que era a la 1:30 de la tarde. Y cuando vio esa pelota, se horrorizó. Estaba trasnochado, amanecido y con el mal estar mañanero de la borrachera.          

Se recostó una media hora en el salón de los masajistas, y cuando salió a calentar, un espectador, que quizá lo había visto en la noche, le gritó…: “¡Don, bríndame un trago!”.Pero una alineación que en el medio tenía a Jackie Róbinson, Gil Hodges y Duke Snider, parecía no llevar bates en las manos. 2-0 ganaron los Yankees. Larsen nunca pudo explicar cómo lo hizo. Dijo ante los reporteros…: “Solo trataba a tirar strikes”. 

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