Uno de los records susceptibles de ser superados en la presente temporada, aún con la reducción del calendario regular, es el del promedio de bateo más alto. Se halla en poder de Bob Abreu con un average de .419 desde el campeonato 98-99. Hace un par de semanas escribimos que difícilmente veríamos caer marcas en una campaña de 40 juegos por equipo, pero este caso es diferente.
No se trata de un registro producto de números absolutos, sino apreciado desde la relación de imparables conectados en una determinada cantidad de turnos al bate. El promedio resultante será aquel acumulado por las condiciones reinantes, válido oficialmente, igual para 100 desafíos o 50.
En el torneo 20-21, la cantidad mínima de apariciones legales para pretender el título de bateo es de 148. Como se sabe, las apariciones legales incluyen los turnos al bate, las bases por bolas, los elevados de sacrificio, los toques de sacrificio, los pelotazos recibidos, y las veces que el toletero llegue a la primera base por interferencia u obstrucción.
Condición que tiene una excepción si el bateador concluye la campaña con el promedio más alto pero no acumula las apariciones indispensables. Tal como sucedió con Abreu al establecer su récord.
En esa oportunidad, el toletero zurdo de los Leones del Caracas concluyó la ronda eliminatoria con un average de .419 puntos luego de conectar 52 imparables en 124 turnos al bate. Solo que no consiguió las 229 apariciones legales correspondientes por solo jugar en 36 de los 62 desafíos del Caracas.
Sin embargo, al sumarle las apariciones legales faltantes, su average se mantuvo por encima del promedio más encumbrado del resto de los bateadores, y fue así que se le otorgó la corona de la categoría.
Se trata de una de las marcas elitescas del beisbol en cualquiera de sus categorías. En las grandes ligas, referencia más acostumbrada por tratarse del nivel más elevado, nadie batea al menos .400 puntos desde que Ted Williams terminó con .406 en 1941.
Desde entonces, quienes más cerca han llegado, han sido el propio Williams con .388 en 1957, el panameño Rod Carew con .388 en 1977, George Brett con .390 en 1980 y Tony Gwynn con .394 en 1994.
La Liga Venezolana de Beisbol Profesional abrió sus puertas en 1946, y en esas siete décadas y media, únicamente cuatro bateadores han terminado con promedios superiores a los .400 puntos: el cubano Pablo García con el Magallanes en 1946, Víctor Davalillo con el Caracas en el torneo 62- 63, Dave Parker con el Magallanes en la temporada 76-77 y Abreu en la ya señalada 98-99.
No cuesta mucho detenerse en la dificultad que envuelve alcanzar semejante cumbre. Paradójicamente, el calendario de 40 encuentros sería un aliado que favorezca esa posibilidad. Según la ley de los promedios, el average tiende a bajar en la medida que avanza la temporada.
Bob Abreu y la corte de los .400 puntos
El cuarteto de bateadores la LVBP es un ejemplo clásico de lo afirmado. En 1946, García un jardinero que bateaba a la derecha, coleccionó 31 incogibles en 77 turnos al bate para cerrar la temporada con su promedio de .403 puntos.
Por su parte Davalillo, asimismo un jardinero y bateador zurdo, en la 62-63 apareció en 38 de los 45 desafíos de los Leones, mientras ligaba 60 inatrapables en 150 turnos en el plato para .400.
Como sucedería con Abreu, a Parker hubo que agregarle apariciones legales. En la 76-77 el outfielder y bateador zurdo tomó parte en 38 de los 66 partidos del Magallanes, y sus 65 hits los acumuló en 162 veces para un average de .401. Las apariciones legales exigidas eran 244. Y como ya apuntamos, los datos de Abreu.
Entre toleteros zurdos es la cosa
Según los recientes acontecimientos, en las mayores como en el circuito venezolano, finalizar con un promedio de .400 puntos o más, pareciera un privilegio solo de los bateadores zurdos. En la gran carpa, Williams, Carew, Brett y Gwynn, eran zurdos. En la LVBP, García es el único derecho.
La ventaja de los bateadores zurdos
Sin subestimar su condición de bateadores zurdos, hay un hecho que contribuye a que sean ellos quienes acumulan las coronas de bateo con averages que exceden los .400 puntos. Hasta cuatro de los pitchers, son derechos. En un mundo a la medida de los derechos, los zurdos tenían que ganar una.




