Camiseta 10 | La fiesta de los outsiders

Las tradiciones hacen pensar que siempre ganarán los mismos, sin reparar que es en la derrota donde la dignidad guarda su tesoro más preciado. Pero adherirse al vencedor es lo más fácil, lo que está al alcance de las manos. Por eso, ver ganar ahora a los que siempre pierden, a los outsiders, tiene un gustico especial. Estos días hemos visto y saboreado las campañas de la Real Sociedad en España, el Everton en Inglaterra, el Leipzig en Alemania, el Lyon y el Lille en Francia, y hasta el Milan en Italia. ¿Dónde han quedado los dioses del fútbol, qué les ha pasado esta vez?

Claro que por experiencia sabemos que como en la canción de salsa, todo esto se derrumbará, que es un edificio construido sobre papel mojado y que no aguantará los embates y las maquinarias de los poderosos, pero mientras tanto, y hasta que llegue la hora de replegarse y verse cara a cara con la verdad, esto pueden disfrutarlo los llamados “pequeños”, porque al final de la jornada no sabemos cuándo ha de repetirse.

Esta nueva situación, que huele a revancha histórica contra lo establecido, es la aproximación a la “contracultura” del fútbol mundial. La mayoría de los jugadores de los equipos alzados, los rebeldes, ganan cantidades que a los Lionel Messi, a los Cristiano Ronaldo, a los Neymar deben parecer una risa; pero que no rían, porque por ahí puede venir la sinceración de lo que el fútbol es: un juego, y como tal debería acercarse más al deporte y alejarse, aunque parezca una utopía, a las trampas del mercantilismo desbocado en el que ha ido cayendo y que lo han mandado al entredicho de las conciencias radicales.

Como quiera que sea, en algunos puntos de Europa hay ahora cabezas alzadas. El fútbol no es en sus orígenes, a diferencia del beisbol y el baloncesto, una actividad capitalista, sino de expresión social. Por eso es que vemos equipos de gran calado competir con otros provincianos sin otra aspiración que participar; luchan por permanecer en los focos de la primera división, y eso es para ellos un gran triunfo. César Luis Menotti decía, en su sabiduría, que por eso el fútbol es fundamentalmente un deporte de izquierda, y si lo vemos desde esa óptica es una razón valedera.

“Vamos”, agitan los fervientes lugareños en San Sebastián; “let´s go”, gritan en Liverpool; “wir gehen” exclaman en Leipzig; “allez”, se alborotan en Lyon y Lille; “andiamo” vocean en Milano. Los pequeños se han alzado: es la mera fiesta de los outsiders.

La Guaira para los guaireños

Y mientras en el lado allá del océano alzaban sus voces aquellos aficionados eternamente callados, en el litoral los guaireños festejaban, a pesar de la pandemia, su victoria en el Torneo Apertura y su ingreso en la Copa Libertadores.

Luego de vencer al siempre difícil Deportivo Táchira, La Guaira alcanzó su primer título, algo así como su “opera prima” del fútbol nacional. La historia dicta que Europa marca la pauta y que América se ve en sus espejos para emularla, aunque viéndolo bien en el fútbol no siempre es así: los numerosos jugadores de este lado del mundo que dan color a los campeonatos europeos lo dicen laro en el viejo continente.

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