Dicen que si vas a un juego de beisbol, puedes encontrar lo menos esperado.
Cierta tarde, en el estadio San Agustín, de Caracas, Félix “Tirahuequito” Machado, el más diminuto pelotero venezolano en la historia, dejó a todos asombrados al sacar la bola de jonrón por el leftfield. Su único cuadrangular sobre las bardas. En otra fecha logró uno más dentro del parque.
Otra tarde un enano salió a batear en Grandes Ligas. No la sacó, pero recibió base por bolas.
Pues ahora, los ocho mil 93 que en el estadio Teodoro Mariscal, de Mazatlán, veían jugar a los Mayos con los Venados, presenciaron el único caso en la historia del beisbol, de un umpire sacado de juego por sus otros tres compañeros, porque estaba borracho e impertinente.
El protagonista, quien trabajaba en tercera base, tiene la fama de ser el mejor umpire de México.
Es, Humberto “Lobito” Saiz, de 59 años, quien tiene la mayor experiencia en México, porque ha laborado en 39 campeonatos de verano y en otros 39 de invierno. Su padre, Víctor Manuel Saiz, fue legendario umpire en las dos Ligas Grandes de México, y sus hermanos, Víctor y Alfonso también han sido umpires.
Los otros tres de la familia, que se sepa, nunca llegaron borrachos al terreno.
Pero al “Lobito”, en la inolvidable noche, lo único que le faltó fue aullar: Insultó a peloteros, desafió a policías, amenazó a sus tres compañeros, bailó desde tercera hasta home, le mostró al público el dedo medio de la mano derecha y se resistió cuando era sacado del campo a la fuerza, por los otros caballeros de azul.
“Lobito” fue detenido por funcionarios policiales, y presentó excusas en internet. Pero no obstante, resultó suspendido indefinidamente.
Además de sus excelencias como umpire, Humberto Saiz es reconocido en todo el beisbol mexicano, como un fino caballero.
Son numerosas las anécdotas de peloteros, mánagers y coaches expulsados por él de los juegos, que después se le han acercado deseosos de mantener buenas relaciones. Esta vez “Lobito” atendió una invitación a comer, porque cumplía años un amigo, se distrajo entre trago y trago, y al final creyó poder cumplir con su trabajo.
Lógicamente, no estaba en condiciones para tal compromiso. Ahora lamenta la distracción.
Entre otras maravillas de su carrera, Humberto (El Lobito) Saiz, ha sido el único umpire que ha trabajado en los cuatro estadios de la capital mexicana.
Hace 39 años, en 1982, ”Lobito” debutó en el Parque del Seguro Social; más tarde trabajó varios años en El Foro del Sol y en el Fray Nano. Y últimamente, ha laborado en el Alfredo Harp Helú. Pero su historial lo respalda. Pronto estará nuevamente uniformado de azul y negándose a asistir a cuanta comida lo inviten amigos cumpleañeros.
Cómo debe comportarse un umpire, según “Lobito”
En una entrevista reciente, Humberto comentaba sobre su larga experiencia: “Por supuesto que he necesitado hacer ajustes, cambios, porque han sido cerca de 40 años de umpire”, recalcó.
También afirmaba que ama al juego, y eso lo ha “reconfortado para llegar hasta acá”.
El árbitro mexicano recomendaba a sus colegas que si quieren seguir en este oficio “ tienen que buscar la manera de estar preparado en el más alto nivel todos los años, todos los días. Tienes que tener una buena alimentación, activación física, seguir adquiriendo conocimientos y respecto a las reglas, nunca debes relajarte, ni sentir que ya lo sabes todo y nada tienes que mejorar”.
Y claro, “Lobito” señalaba que no es aconsejable “tomar licor antes de los juegos”.
El especial espectáculo del primer umpire negro
Algo inesperado viví en un juego, cuando fui a cubrir unas series de los Senadores en Washington, en 1966. En el juego inicial de mi labor, apareció en acción el primer umpire negro en la historia de las Grandes Ligas, Emett Ashford.
Regordete, de baja estatura, y muy ágil. Un espectáculo en cada sentencia. Trabajó en el Juego de Estrellas de 1967 y en la Serie Mundial 1970, Rojos-Orioles. Por sus acrobacias y alegría, lo calificaron de exuberante.
Nativo de Los Ángeles, se hizo famoso por su estilo. Al retirarse, el comisionado Bowie Kühn lo contrató en relaciones públicas.
EN TIPS
Viejo dicharacho. “Los umpires tienen que ser perfectos en el día de la inauguración; y después, mejorar en el juego de cada día”.
Villanos del juego. Los umpires son imprescindibles en el beisbol, igual que lo son los villanos en la mayoría de las películas.




