Que el estreno de los Mets de Nueva York en las mayores en 1962, se viera oscurecido por Sandy Koufax, no puede afirmarse categóricamente. Concluyeron con 40 victorias y 120 derrotas, y Koufax solo los superó en tres oportunidades. Pero la actuación del zurdo de los Dodgers fue de tal calibre, que los bateadores de los Mets han debido experimentar tal sentimiento de inferioridad, que los llevaría a pensar que se hallaban en el lugar equivocado.
Koufax los derrotó en cada una de las tres ocasiones que los enfrentó. Una actuación que incluyó 25 innings, 29 ponches, once boletos, seis carreras limpias, dos juegos completos, 16 imparables, un blanqueo y efectividad de 2.16 carreras limpias por cada nueve episodios.
Como un colofón, el 30 de junio, los dejó sin hits ni carreras, en el que fue el primero de los cuatro desafíos de este tipo que Koufax alcanzaría en su carrera en la gran carpa. Solo el comienzo del encuentro fue suficiente para pasar a la historia, y para evidenciar su dominio sobre los Mets.
Abanicó a los tres primeros bateadores –Richie Ashburn, Rod Kanehl y Félix Mantilla- con tres envíos para cada uno. Como entonces reseñó el escritor Arnold Hano, literalmente perfecto, nueve veces lanzó para el plato, nueve strikes. Ni un foul, tres outs. Un hombre que estaba en las tribunas predijo, esta noche Sandy va a abanicar a veintisiete bateadores. Al final solo anestesió a 13. Cuando Solly Hemus, el coach de la tercera base de los Mets pasó a su lado, adelantó otra profecía, “Hoy vas a lanzar un no hit”, exclamó en silencio.
El vaticinio de Hemus se cumplió. Ganó 5-0. No permitió hits mientras recibía el respaldo de su defensa. En el tercer capítulo, Frank Thomas conectó un rodado entre el campocorto y la tercera base. El torpedero Maury Wills se movió hacia su derecha para tomar el rodado con cierta dificultad, antes de retirar al Thomas con un certero disparo a la inicial en el guante de Ron Fairly.
Luego en el sexto acto con un par de outs, Ashburh largó una línea al bosque izquierdo, que obligó a Tommy Davis correr desesperado hacia su derecha para atrapar la pelota. Aparte de los cinco pasaportes, eso sería todo.
Fue el preludio de lo que le esperaría a los Mets ante Koufax. Entre 1962 y 1966, sus últimas cinco campañas en las mayores, Sandy inició veinte encuentros ante ellos. Tuvo récord 17-2 con cinco blanqueadas y efectividad de 1.44 en 152 innings.
Ponchó a 173 bateadores y ocho veces superó la barrera de los 10 anestesiados con un tope de 14 en 1965. Caminó a 42, completó 14 de sus aperturas y tuvo un promedio de bateo en contra de .170
Sí, bienvenidos a las grandes ligas.




