La falta de organización y regularidad que mostraron las Ligas Negras en las tres primeras cuartas partes de su existencia, fomentaron a su alrededor leyendas que limitaron con la mitología.
Solo sería en los años treinta y principios de los 40 del pasado siglo, que finalmente alcanzarían estabilidad, y la periodicidad que servirían para conocer en detalle su historia con el respaldo de los números.
Sin embargo, de lo que nunca ha habido reservas es sobre la condición de peloteros sobresalientes, y de su legítimo talento para jugar de tú a tú con los jugadores que entonces actuaban en las grandes ligas.
No son pocos los que tenían y exhibieron sus habilidades. No obstante, los más afamados fueron el lanzador Satchel Paige y el cátcher y temible toletero, Joshua Gibson. Ninguno logró escapar a la fantasía que rodeó sus hazañas.
Nacido en 1918, de Paige se decía, que antes de lanzar brevemente en las grandes ligas, que entre 1927 y 1947 lanzó en cerca de 2.500 juegos, ganó cerca de 2000, con 250 blanqueos y 45 sin hits ni carreras. Luego de cumplir 40 años pasó por las mayores entre 1948 y 1953, con un registro de 28 ganados y 31 perdidos, con los Indios de Cleveland y los Carmelitas de San Luis. De acuerdo con la pesquisa de Baseball Reference, en sus 21 años en las Ligas Negras, Paige ganó 118 encuentros, elaboró 22 blanqueos y finalizó con una efectividad de 2.70 en 1695 entradas, más 1438 ponches.
Con Gibson pasó algo similar. Nació en 1911 y recibió el crédito de conectar 962 jonrones en un trayecto de diecisiete años, que además de la Ligas Negras, tuvo paradas en circuitos de México, Puerto Rico, Dominicana, Cuba, y aquí en Venezuela con el Centauros en la liga zuliana.
Esa cifra cuenta con vuelacercas disparados en encuentros de exhibición. Sus jornadas más sobresalientes las vivió con los Crawfords de Pittsburgh y los Grises de Homestead entre 1931 y 1946. Lo llamaban el “Babe Ruth negro”.
Sus estadísticas oficiales en las Ligas Negras, indican que, entre 1930 y 1946, despachó 165 cuadrangulares en 2155 turnos consumidos en 598 juegos. Once veces fue líder en cuadrangulares con topes de 20 en 1937 y 1943, y en once ocasiones fue primero en remolcadas. Con un máximo de 109 en 69 desafíos en el 43 con los Grays. En otras tres oportunidades fue primero en bateo, incluyendo promedios de .417 y .402.
Gibson murió a los 35 años en 1947, el año en que Jackie Robinson rompió la barrera de color en las mayores. Sometido por las drogas y el alcohol, y deprimido por no haber sido quien terminara con la prohibición. Quizá sus hazañas y sus números, sugerían que ese histórico logro le correspondía.




