Nada de Sandy Koufax me es ajeno. Por ello les cuento, que si hubo un pitcher con la ocasión de lanzar más de un juego perfecto en las grandes ligas, ese fue Koufax. Y escribo en pasado, porque entre los activos no hay uno que haya materializado la hazaña.
De hecho, el último en conseguirla fue Félix Hernández. Les cuento.
Koufax tuvo un perfecto frente a los Cachorros de Chicago en septiembre de 1965, pero un día como hoy de la campaña de 1964, elaboró un sin hits ni carreras sobre los Filis de Filadelfia y una base por bolas impidió la excelencia.
Los logros del zurdo se hallaban en su punto más bajo al llegar esa noche al parque de los Filis. En sus diez aperturas previas tenía registro de 5 ganados y 4 perdidos. Un gran contraste con la campaña anterior que había cerrado con marca de 25-5, para llevar a los Dodgers hasta la conquista del banderín de la Nacional y ganar el premio “Cy Young”.
Como era costumbre cada vez que tenía asignado un comienzo, se refugió en el vestuario a leer cualquier cosa hasta la hora del desafío. Fue entonces cuando hojeaba una revista Sport y tropezó con una foto suya en acción. Notó que su pierna derecha se hallaba retrasada en relación a su cuerpo, lo que impedía llevar su movimiento habitual sobre la lomita y bloqueaba su ritmo.
En la alineación de Filadelfia solo había un bateador zurdo, Johnny Callison. Eliminó a los once primeros que enfrentó y se dispuso nuevamente a medir fuerzas con Richie Allen con dos outs en el cuarto inning. Allen se había ponchado en el turno anterior abanicando el tercer strike, pero ahora llevó la cuenta a 3 y 2. Koufax siguió con una recta baja y el principal Ed Vargo cantó bola.
Koufax diría después que fue una sentencia correcta, entretanto Allen fue hecho out tratado de robar la segunda base. Nadie más estuvo en circulación en el encuentro.
Koufax ponchó a doce con solo 97 envíos y solo cuatro batazos fueron a los jardines. Un jonrón de Frank Howard con dos en base en la alta del séptimo le dio más respaldo del que necesitaba, entretanto se unía a Larry Corcoran, Cy Young y a Bob Feller, los únicos lanzadores que hasta ese instante, coleccionaban tres encuentros sin hits ni carreras en la historia de las ligas mayores.
El público se puso de pie en la baja del noveno, para seguir el intento del lanzador por pasar a la posteridad, sin importarles que era el visitante. Tony Taylor abanicó, Rubén Amaro falló con un globo por la zona de foul en primera y Bobby Wine falló el tercer strike para el out 27.
Un periódico de la ciudad tituló : “NADIE ES PERFECTO, SANDY CAMINÓ A UN BATEADOR”.




