Tripleplay | Vitico en el molde de Ruth y Ohtani

La semana pasada escribíamos del japonés Shohei Ohtani y de Babe Ruth, cuando caímos en cuenta que en el beisbol profesional venezolano también hubo un pelotero con sus características. Capaz de batear y de lanzar por encima del promedio.

La habilidad indispensable para hacer las dos cosas a la vez, o dedicarse exclusivamente a solo una. Se trataba de Víctor Davalillo.

Su bate no tenía la fuerza del de Ruth, tal vez tampoco la de Ohtani, pero sí era capaz de tener el contacto necesario para construir promedios más allá de los .300 puntos. Su brazo era otra cosa. No gozaba de una recta superior a las 100 millas por hora, pero era zurdo. Lo que en el beisbol aún vale oro.

Davalillo fue firmado originalmente en abril a los 20 años de edad, y los números de sus primeros pasos, indican que la organización de los Rojos de Cincinnati tenía la ilusión de emplearlo como pitcher y como jardinero. De cualquier manera, tenía todo el interés de cómo sacar el máximo provecho a aquellos dos recursos.

En 1959 con el Palatka en la Liga del Sur de La Florida, los Rojos lo emplearon casi exclusivamente como lanzador y respondió con 16 victorias, efectividad de 2.45 con 150 ponches en 147 entradas, y fue el líder de la liga con 53 juegos.

Al año siguiente ensayaron con más frecuencia como jardinero y Davalillo bateó para .271, incluidos en sus 42 imparables, 5 dobles, 3 triples y 3 jonrones.

Sin embargo, finalizada la campaña de 1961, fue vendido a la organización de los Indios. Los Rojos se hallaban colmados de jardineros y de pitchers, pero los Indios solo lo apreciaban como outfielders y de una vez lo instalaron en su sucursal AAA. Fue líder de la Liga Internacional en bateo con .346, con 200 imparables y 18 triples. Agregó 27 dobles y 11 jonrones. Sería jardinero, y esporádicamente ascendería al montículo del pitcher.

En la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, Davalillo vivió una experiencia similar con los Leones del Caracas.

En el campeonato 61-62, fue el primero entre los lanzadores del Caracas con 10 victorias, 117 innings y 90 ponches, entretanto también era el número dos de los Leones con 56 hits y 10 dobles. Davalillo cerró el torneo con un average de .406 al acumular sus 56 imparables en 138 turnos al bate, pero no compitió por la corona de la categoría al no disponer del mínimo de apariciones legales exigidas por las reglas.

Al final, y como aconteció con Ruth, Davalillo optó por actuar a tiempo completo como bateador mientras se desempeñaba como jardinero y primera base. Decisión acertada como quedó demostrado con sus cuatro títulos de bateo y sus 1505 hits, máxima cifra en la LVBP.

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