Tripleplay | Mi arribo a las Grandes Ligas

No hay un solo aficionado que rinda culto al beisbol de las grandes ligas, que no recuerde con precisión meridiana cuándo y cuál fue la campaña con la que inició su devoción por las mayores. Han pasado sesenta años ya de nuestra iniciación y aún la evoco cómo si hubiese sido ayer. La temporada de 1961.

Y cuando decimos “culto”, me refiero a seguir los acontecimientos en detalle. Leyendo las noticias en los periódicos y revistas, escuchando los juegos por radio y televisión, coleccionando barajitas. Estar al tanto de los jugadores, sus nombres y estadísticas. En fin, todo. En nuestro caso, no existía la parafernalia tecnológica del presente para enterarnos de lo que ocurría.

Estábamos por cumplir los once años de edad y cursábamos cuarto grado en la escuela Gran Colombia. Solo disponíamos de un programa radial que todas las tardes a las seis conducían Musiú Lacavalerie y Delio Amado León, y que religiosamente escuchábamos al llegar de clases. Musiú y Delio hacían versiones de los encuentros vespertinos especialmente de los Yanquis, así como de otras épocas. Era lo que había, y ciertamente lo recordamos con cariño, porque era el único recurso que teníamos a la mano.

Esa temporada de 1961 marcó la expansión de la Liga Americana de ocho a diez equipos en medio de una travesía iniciada en 1901. Aunque aparte de ese evento, miren que tuvimos suerte en esa nuestra temporada bautismal. Fue el mismo año de uno de los conjuntos más notables de la historia, los Yanquis de Nueva York. Dirigidos por Ralph Houk que se estrenaba como manager en las mayores, alcanzaron el banderín de la Americana con 109 victorias y ocho juegos de ventaja sobre los Tigres de Detroit.

Su nota más destacada fueron los jonrones. Conectaron 240 para establecer un récord que perduró hasta 1996, cuando fue superado por los Marineros de Seattle con 245 y los Orioles de Baltimore con 257 cuadrangulares. Seis de sus bateadores dieron al menos 20 vuelacercas : Roger Maris 61, Mickey Mantle 54, Bill Skowron 28, Yogi Berra 22, y Elston Howard y Johnny Blanchard 21 cada uno.

Pero eso no fue todo. Seis lanzadores sumaron más de 11 triunfos con el zurdo Whitey Ford a la cabeza con 25, mientras que su sobresaliente defensa era opacada pese contar en la primera base con Skowron, en la intermedia con Bobby Richardson, en la antesala con Clete Boyer y en el campocorto con Tony Kubek. Skowron fue el primero con 146 dobleplays, Richardson fue el primero de la liga con 413 outs y 136 dobles matanzas y ganó el “Guante de Oro” en su posición, y Boyer el primero con 353 asistencias.

Para rematar, en la Serie Mundial, los Yanquis dieron cuenta sin la menor consideración de los Rojos de Cincinnati en cinco encuentros. Unos Rojos que ejercieron en mí sentimientos encontrados por tener en la segunda base a un venezolano, Elio Chacón.

La batalla jonronera entre Roger Maris y Mickey Mantle

Sin embargo, la guinda de la torta la colocaron Maris y Mantle cuando desde el comienzo de la campaña se propusieron superar el récord de más jonrones para una campaña, en poder de Babe Ruth desde 1927 con 60. Mantle largó siete vuelacercas en abril y Maris cuatro, pero al llegar septiembre, Maris sonó el 52 y el 53, y al día siguiente Mantle el 49 y el 50. Maris sumó el 56 el 9 y Mantle 53 el 10. Faltaban diecisiete desafíos pero el 18 Mantle cayó ante las lesiones.

Volvió el 23 pero ya Maris se había adelantado en la carrera por la legendaria marca. El 1ro de octubre, Maris dio el 61 para desbancar a Ruth. Mantle concluyó con 54. Los 115 estacazos es la máxima cantidad para un dúo en un mismo equipo y en un mismo año.

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