Camiseta 10 | Italia se acuerda, Brasil abreva

¿Quién puede dudar que el fútbol es actividad humana grupal, asociada, salpicada de los matices inherentes al hecho gregario? Si hay alguien que piense lo contrario, está bien, pero quizá si ve jugando en la Eurocopa a la selección italiana lo pensará para volver a opinar de esa manera.

Italia, sin figuras rutilantes, sin los jugadores que ganan fortunas por sus aportes futbolísticos y publicitarios y sin necesidad de llaman “valientes” a sus jugadores, ha hecho del campeonato europeo su sala de play station. Ha jugado, ha ganado y se ha divertido con una narrativa simple, sin los teoremas geofísicos y cuánticos de los técnicos contemporáneos que pocos entienden.

Italia recordó sus mejores días, pero no los de la defensa como manera de vida, sino aquellos cuando tenía la osadía de ir hacia adelante en busca del objetivo que les ha dado trofeos anhelados como en los mundiales 1982 y 2006.

En este lado del gran océano ha habido otro que ha hecho del fútbol simple y tradicional su bastión vanguardista. Es Brasil, que jugando a lo que juega, con un descaro admirable y respetando la geografía de sus jugadores, el cinco es el cinco, el ocho es el ocho, el nueve es el nueve, vence en cada partido. Si se revisan las actuaciones del seleccionado brasilero de hace diez, veinte años, si se le da un vistazo a sus ancestros, se verá que con variaciones mínimamente perceptibles y acomodándose a las circunstancias su fútbol es el mismo, siempre abrevando en la fuente de sus raíces. Hay un viejo decir en Europa: “Brasil hace siempre lo mismo, todos lo sabemos, ¡pero no le podemos ganar!”.

En medio de estos dos propagadores del fútbol sencillo hay otros que también han resistido y han sido fieles a sus historias, aunque por ahora sin el mismo éxito de italianos y brasileros. Porque con la bifurcación de los medios televisivos y el saco sin fondo de la información tecnológica, unos se han copiado de los otros: Europa se parece a América, y América a Europa. Pero como no todo es para bien, esto también ha traído en su seno la pérdida de valores que ha ido de contracorriente con lo por décadas establecido.

Hemos hablado de dos versiones que, a despecho de las nuevas corrientes, han vuelto a sus puntos de partida. Al final del camino, allá donde todos vamos a tener algún día, el fútbol no es una maraña de hipótesis y teorías; el fútbol es solo un juego, y como un juego habrá que asumirlo. Italia y Brasil así lo proclaman.

EN TIPS

Propuesta

Que interesante sería que ahora, con la simultaneidad de los dos torneos, los campeones de Europa y América se enfrentaran.

Contraste

La visión televisiva de estadios llenos en Europa y vacíos en América por la pandemia, evidencian las diferencias económicas y sociales entre un continente y otro.

Chile

Desde Brasil llegan informes de relajos y parrandas en la selección austral. Es un contraste de un país conocido por su seriedad y buenos modales.

Venganza

La semana pasada se cumplieron 35 años de la gesta en México de Maradona ante Inglaterra. Con la daga de la humillación clavada, el 10 cobró con dos goles la afrenta vivida en Las Malvinas.

Contra la corriente

La Vinotinto no solo ha luchado en la Copa América contra sus adversarios. Como si no bastara, ha tenido enfrente otros dos enemigos: los estragos causados por la pandemia en algunos de sus jugadores, y otro, no publicitado suficientemente por los medios y que se ha sentido, con fuerza de huracán, en la selección.

Antes de la partida hacia Brasil hubo desmanes en el hotel de alojamiento, en Caracas, cuando miembros del grupo saltaron la disciplina para armar una fiestecita con chicas de buen vivir. A pesar de todo esto, el equipo creció en la dificultad y consiguió que la ilusión renaciera en la afición venezolana.


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