Detrás de las apariencias, escondido en las sombras donde la verdad y la mentira se confunden, coexisten el juego de poder y los intereses creados. Hay dos actores: los clubes y las selecciones nacionales, que tratan de imponer su credo aun al precio de llevarse por delante a la otra parte. Y aunque desde siempre ha sido una batalla sorda, en los días recientes ha aflorado en el campo de guerra en toda su expresión.
Las ligas de Inglaterra, España, Italia y Portugal niegan a sus jugadores viajar a defender a sus selecciones nacionales, apoyándose en que no quieren riesgos dada la pandemia que azota al mundo. Valiéndose de esta coartada, aferrados a una verdad indiscutible, los clubes sofocan a los seleccionados de cada país, y entonces muestran sin ningún pudor sus cartas descubiertas sobre la mesa del fútbol. Solo en la Premier League juegan sesenta hombres de selecciones, y aquí es donde debemos detenernos para conocer quiénes serán los más perjudicados…
Brasil y Argentina, como siempre, llevan la bandera. Sus jugadores siembran el planeta con su fútbol exquisito, con su cotización de alto valor, y por esa misma razón no podrán contar con algunos titulares en los partidos que se avecinan. Por las vueltas de la vida, Venezuela, sin jugadores en Inglaterra y con casi todas las piezas en su justo lugar, ha sido la más beneficiada.
El próximo jueves se las verá con los argentinos, y de no solucionarse la arisca situación entre clubes, selecciones y la propia Fifa, la Vinotinto tendrá enfrente un equipo que, podríamos llamar, B. A decir verdad, en otra época le hubiera bastado a Argentina con el equipo que fuere para vencer a la Vinotinto, pero hoy ya no es así.
Se puede pensar en una opción real y recordar que en los días de César Farías y Rafael Dudamel, la estrategia en el campo de Venezuela terminó por aislar a Lionel Messi de todo contacto con el arco nacional…
Los clubes son los verdaderos sostenedores del fútbol en el mundo. Es su dinero, su inversión, su capacidad de riesgo lo que mantiene el espectáculo.
Hoy día y cada vez más, los equipos, teniendo como aliados a los medios de comunicación masivos, avanzan indetenibles. Y más que una necesidad, las selecciones son más un sentimiento patrio, una manera de expresión, una formas de decirle al mundo así somos, así vivimos.
Si le preguntan a los jugadores dirán que para ellos defender a su país es lo más grande, pero como “caras vemos, corazones no sabemos”, ¿quién podrá adivinar si detrás de este leiv motiv se ocultan otras y profundas intenciones? Nos vemos por ahí.




