Camiseta 10 | Rafael Dudamel lanzó la tabla

La conseja popular habla de que no importa caer con tal de poder levantarse. Y si hablamos de Rafael Dudamel el decir se aplica plenamente, porque luego de sus contrastes en Brasil con Atlético Mineiro, y luego con la Universidad de Chile, pudo levantarse de la adversidad para llegar al cenit en Colombia con Deportivo Cali. Dudamel cae, vuelve a caer y no se entrega. Se alza y gana, y salva al fútbol venezolano de un año difícil, demasiado difícil en el que no hubo luz que alumbrara los caminos. Por eso decimos que la figura del entrenador es aquella del marinero que lanza una tabla para que el último sobreviviente del naufragio se aferre a ella y llegue en algún momento feliz y sonreído al puerto seguro de la sobrevivencia. Así que, quizá sin pensarlo, Dudamel revivió dos estampas del imaginario relacionada con el fútbol nacional…

Nada como el fin de año para hacer un recuento del andar de Venezuela en el contexto internacional. Todo comenzó con las copas, Libertadores y Suramericana: fracasos continuos, sin el aliciente de una luz encendida que sirviera para hacer promesas. El mal irremediable continuó con la selección Vinotinto, perdida entre la maleza del Premundial Suramericano y habitante del último lugar.

Entonces, ¿qué hacer, qué remedio tomar para que al menos se abra un camino? Pues la aparición en la geografía del fútbol de Rafael Dudamel. Empecinado, teórico, pero por encima de todo un jugador que tenía la experiencia de la Libertadores con el mismo Cali, apareció para decirle al fútbol venezolano que no todo está perdido. Y como no todo está perdido, y como por algo había que comenzar, bueno, el título alcanzado en Colombia por el conductor nacido en el estado Yaracuy podría ser el inspirador, como dicen en Estados Unidos en las gestas de las personas importantes, de un estallido de porvenir…

Revisando los pormenores del fútbol internacional tropezamos con el valor actual de los jugadores, especialmente de los venezolanos. Este es un tema tan controversial como el del llamado “Ranking Fifa”, pues al final de todo no se sabe si responde a realidades o si es elaborado según los intereses ocultos del juego. Sabemos que hoy día los clubes y los agentes internacionales se entremezclan en sociedades a veces no muy claras, y que de sus sibilinos pasadizos surgen asuntos algunas veces inesperados. De esto hablaremos con más detalles en próxima columna, pues es un tema que merece atención comparar y saber el porqué de una cantidad y de otra.

Nos vemos por ahí.


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