Visión de juego | París es una fiesta

Como en aquella póstuma biografía del escritor y premio Nobel estadounidense Ernest Hemingway, París es una fiesta. Esta vez, por la contratación del más resplandeciente jugador de nuestra época, el argentino Lionel Messi. Si en los años veinte de la primera Guerra Mundial, la llamada “generación perdida” de la literatura coincidió en París para vivir días tumultuosos, marcados por la solemne pobreza económica, la creatividad literaria y los placeres desenfrenados, ahora otra generación, pero de genios y millonarios del fútbol, integrada por Messi, el brasileño Neymar, el francés Mbappé y el español Sergio Ramos unirán fuerzas en la Ciudad Luz para alcanzar el ansiado objetivo: alzar la orejona de la Liga de Campeones de Europa.

La generación perdida de la postguerra, de la que hablaba el autor del Viejo y el Mar, estaba formada por un grupo de escritores estadounidenses expatriados como Gertrude Stein, Scott Fitzgerald y el poeta modernista Ezra Pound, que sobrevivieron a la primera gran conflagración europea y luego produjeron obras luminosas de la literatura. Nuevamente París vuelve a concentrar un grupo humano repleto de talento. No vienen de sufrir la guerra, sino diversas decepciones deportivas. Neymar y Mbappé vienen de un doble fracaso en la Liga de Campeones y en la Liga 1 de Francia; Sergio Ramos fue excluido del Real Madrid luego de comandar al equipo hasta cuatro títulos de Europa y cinco Ligas; y Messi que después de 16 años en el Barcelona, al que convirtió en el club más ganador y temido en el planeta fútbol, le cerraron las puertas por la pésima gestión económica de la directiva culé.

Ninguno, por su puesto, vivirá las necesidades que pasaron Hemingway y su grupo de amigos en aquella Francia emprobrecida y hambrienta por los desastre de la primera guerra. Todos son jugadores millonarios, que llegan al PSG atraídos por los contratos siderales de los jeques petroleros. Pero más allá del dinero, lo que une a esta generación es la ambición irrefrenable de sumar títulos a sus currículos. Todos son unos insaciables competidores. Neymar lloró hasta lo indecible por haber perdido hace dos temporada la Champions League ante el Bayern Múnich. Sergio Ramos es el defensa más efectivo en finales de la Liga de Campeones que nunca se cansó de ganar títulos con el cuadro merengue; y Messi sufrió como pocos la debacle del Barcelona, que pasó de los días de gloria bajo la conducción de Pep Guardiola y Luis Enrique, a la ominosa goleada ante el poderoso Bayern. Ver tanto talento junto en el Parque de Los Príncipes de será una fiesta para los parisinos. Fútbol de gala con toques, gambetas, desmarques, pases filtrados y goles de firma mundial. La obra maestra que se espera de ellos será ganar la Champions el 28 de mayo de 2022 en San Petersburgo. Habrá fiesta en París.

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