La idea de crear un Salón de la Fama para el beisbol de las Grandes ligas, surgió en 1935 en la mente de Ford Frick, un periodista que trabajó en las redacciones deportivas de los diarios Rocky Mountain News y el Evening Telegraph en la ciudad de Denver.
La Liga Nacional había abierto sus puertas en 1876 y la Liga Americana en 1901, y Frick y sus colegas estimaron que era tiempo suficiente para que las ligas mayores contaran con una legión de protagonistas, con estadísticas y logros, que merecían ser reconocidas con un santuario donde el mundo pudiera acercarse a rendirles pleitesía.
Luego que Frick fue nombrado presidente de la Nacional, el Salón de la Fama fue abierto oficialmente en 1936, dando inicio a una tradicional institución que sobrevive hasta el presente.
Sus cinco primeros inquilinos no pudieron ser más representativos de la codiciada inmortalidad: el insigne toletero Ty Cobb, el jonronero Babe Ruth, el campocorto Honus Wagner y los pitchers Walter Johnson y Christy Mathewson. Desde entonces, cada año se organiza una escogencia donde los miembros de la Asociación de Cronistas de Beisbol de Estados Unidos a través del voto, entresacan a los elegidos.
La selección sigue reglas que han sufrido pocas alteraciones en el tiempo. Para que un pelotero se haga merecedor de ser tomado en cuenta, primero que nada tiene que haber estado en acción al menos diez temporadas. Luego, que hayan transcurrido cinco años de su retiro como jugador activo. Finalmente, para obtener el reconocimiento, deberá acumular como mínimo el 75% de los votos depositados. Su nombre puede aparecer en las boletas hasta diez años, siempre que obtenga un mínimo de del 5% de los votos. De lo contario será borrado de la lista.
La sede del museo ubicada en la ciudad de Cooperstown en el estado de Nueva York fue abierta en 1939, albergando hasta hoy a 225 peloteros, 17 managers, a ocho árbitros, y a personajes cuyo aporte desde diferentes frentes como ejecutivos de equipo y narradores, quienes contribuyeron con el desarrollo y consolidación del Beisbol Organizado. Igualmente, a 30 periodistas ganadores del premio de su especialidad, el galardón “Ford Frick”.
En 1971 se decidió dar cabida a los peloteros de las desaparecidas Ligas Negras aunque jamás hayan actuado en la gran carpa, entretanto el primer latinoamericano en ingresar al santuario fue el toletero puertorriqueño Roberto Clemente en 1973. Solo un jugador ha recibido el 100% de los votos, el pitcher panameño Mariano Rivera en 2019. Asimismo, el único venezolano introducido en el pabellón es el torpedero Luis Aparicio, en 1984.




