Cada cuatro años el mundo entero vuelca su atención a los Juegos Olímpicos. El deporte desvanece fronteras y acorta distancias, ahora más que nunca gracias al poder de las redes sociales. Los mismos atletas narran sus historias con grandes fotos y emotivas leyendas. Algunos incluso escriben –entre líneas- cartas de despedida.
El karateca venezolano Antonio Díaz es parte de ese último grupo.
A sus 41 años, y con más de dos décadas de experiencia en al Kata, el “sensei de oro” vive en Tokio su primera y última experiencia olímpica.
A media mañana del viernes seis de agosto disputará, en el mítico Nippon Budokan, la competencia que ha esperado durante 25 años.
“Estar en la villa ha sido un sueño y me ha reafirmado mis ganas de seguir trabajando por que nuestro tatami vuelva a armarse bajo los aros olímpico”, escribió recientemente en una de esas tantas publicaciones con las que ha reseñado día a día el camino hacia su último Kata.
Antonio ha sido claro y honesto, retrasó su retiro para ser parte de esta histórica cita. Después de esto no hay más nada. Como competidor su historia en los tatamis habrá terminado.
Las expectativas son altas, quizás por sus ocho podios mundiales (oros en 2010 y 2012, plata en 2008 y bronce en 2002, 2004, 2006, 2014 y 2016) o por poseer el récord Guinness al karateca masculino con más medallas en competencias de kata individual.
Muchos esperan que consiga una victoria olímpica. Y, en ese afán, pocos han notado que estar en Tokio es el gran triunfo.
“El sensei” pensaba dar un paso al costado en 2016, pero el karate entró en el programa olímpico y le tomó solo unas horas convencerse de que debía estar presente en Tokio.
Luchó incansablemente y se aferró a su sueño. Desde septiembre de 2018, cuando inició el camino a Tokio, hasta febrero de 2020, compitió 22 veces en 18 meses. Y entonces, encontró en Dubái el boleto al sueño de su vida.
“¿Cuántas veces les he contado que estaba con un pie en el retiro cuando anunciaron que el Karate sería olímpico por primera vez? ¿Cuántas veces les dije que decidí no quedarme pensando en qué hubiese pasado si intentaba cruzar esa nueva puerta? Pues ¡LA CRUCÉ! Me voy de Dubái con esta medalla 🥈 y con un pase matemático a Tokio”, reseñó en aquel momento.
Ni siquiera la pandemia y el retraso los Juegos debilitaron su sueño, él fue sensato y espero.
“He tenido por más de 20 años el sueño de ir a unos Juegos Olímpicos. No hay problema alguno en esperar un año más”, sostuvo.
Finalmente, la espera terminó.
Este 06 de agosto subirá a un tatami olímpico y tendrá su presentación soñada para seguir inspirando y enorgulleciendo a un país entero. Está listo y su mensaje es indeleble.
“Nunca te des por vencido, nunca creas que es muy tarde para lograr algo”
Antonio Díaz




