Camiseta 10 | Gente nueva, deportes nuevos: ¿y el fútbol?

Muchachos, si está entre sus habilidades danzar al ritmo de una música moderna y con movimientos atléticos, preséntense, que hay chance: en los Juegos Olímpicos de París 2024, el breaking ha sido incluido como un deporte que hará su estreno formal.

Ya vimos en Tokio 2020 las novedades. El surf, el skateboarding, la escalada deportiva y el kárate (que no se disputará en París) fueron el asalto amistoso de la juventud a los deportes tradicionales, en un empeño del Comité Olímpico Internacional por adaptarse a los nuevos tiempos y al mundo contemporáneo.

La gente de hoy no desprecia lo histórico ni echa a un lado el pasado, pero desea expresarse con estos esfuerzos que tienen, apartando al surf, un denominador común: son deportes urbanos, de calle y cemento.

En Tokio tuvieron acogida, porque al final de todo es para los más jóvenes una manera de hablar, de decir estamos presentes en la sociedad. Lástima que por causa de la pandemia fueron Juegos Olímpicos sin público, porque según la sintonía televisiva tuvieron el mismo éxito del atletismo, baloncesto, voleibol y fútbol, deportes consagrados a través de los tiempos y que ahora deberán compartir escenario con la sangre nueva.

Y si en Japón hubo novedades, en Francia también habrá un espíritu de descubrimiento, especialmente para los chamos que solo han visto París en las películas de Netflix. Habrá locura por tomarse fotografías al pie de la Torre Eiffel, y ganas de echarse un baño para contárselo a la familia en el río Sena.

Algunos, y cuando los compromisos en la pista, el campo, el gimnasio y la piscina se lo permitan, tendrán en su lista ir a la Catedral de Notre Dame y pedir por sus medallas, y los más pacientes y con más tiempo hacer la cola de kilómetros para no perderse mirar de cerca el gesto enigmático de La Gioconda.

Pero, cuidado: perderse en el delirio del cerro de Montmartre puede ser una tentación, y ni qué decir de querer disfrutar una noche del espectáculo en el Moulin Rouge de Pigalle.

Habrá que alistarse, porque como decía Mario Benedetti en el poema “Habanera”, “los jóvenes son jóvenes de un modo irrefutable”.

E irrefutable van a ser que se alisten para disputar puestos en el podio. Ya en Tokio, Estados Unidos, Brasil y Japón dieron el pie con gestas que mostraron al mundo que hay otras maneras de alistarse en el quehacer olímpico: ¿quiénes lo darán a baile y danza, a ingenio y movimientos atléticos dentro de tres años?

A 15.700 km de Paris

En el empeño de innovar y de mover el espíritu olímpico, los franceses se las han ingeniado para conseguir el mejor lugar para la competencia de surf: Tahití, en la Polinesia Francesa.

Las condiciones oceánicas y el clima han sido escogidos para que los vencedores, luego de las piruetas y el arte de su deporte de nueva generación, festejen con sus medallas colgadas al cuello, a “solo” 15.700 kilómetros de París.

Será una aventura, el rompimiento con las costumbres, pero valdrá la pena festejar cada victoria en el lugar del mundo donde Paul Gauguin dio vida a la pintura que influenció a artistas que siguieron su estilo.

EN TIPS

Igualdad. En camino a su modernismo, el Comité Olímpico Internacional ya no hará distinciones entre deporte amateur y profesional. Será un todos contra todos.

Criterios. El fútbol, sin embargo, se niega a fundir en una sola categoría a todos sus jugadores. Defiende al Mundial como su gran cita.

Porvenir. Un grupo de dirigentes promueve que en el futuro la Olimpiada sea solo para atletas menores de veinte años de edad.

Geografía. Solo los Juegos Olímpicos de México y Río de Janeiro se han celebrado en los países en desarrollo. Todos los demás se han organizado en el llamado primer mundo.

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