Camiseta 10 | Fútbol y dardos en Alemania

Dos hombres, con un séquito de cuatro “partners” cada uno, salen desde camerinos rodeados de un boato de fiesta propio del boxeo mundial: papelillos, música estridente, luces que se encienden y se apagan. Son dos tipos de mediana edad, como se clasifica a los que tienen cuarenta y pico de años, que con pasos lentos pero firmes, sonrientes y saludando a muchos aficionados se van acercando al tablero de juego. Pero no son dos púgiles, por acaso el mexicano Saúl “Canelo” Álvarez y Caleb Plant, su más reciente adversario estadounidense; son los contendientes al Campeonato Mundial de Dardos que hace unos días se celebró en Londres. Se les enfoca, se siguen las trayectorias de sus proyectiles y se ofrecen tomas en cámara lenta. La televisión alemana (que aquí, en esta ciudad cerca de la frontera se ve con toda propiedad) trasmite con toda la seriedad que el caso amerita un evento de esta naturaleza, y en el teatro cientos de aficionados vitorean a uno o a otro. Todo un acontecimiento londinense, seguido en Alemania con alta sintonía, y entonces nos damos cuenta de que aquí como en Estados Unidos, hay gente para todo deporte o espectáculo…

Porque el deporte es aquí prioritario en la sociedad, y ello se siente en la televisión de cada día. Alemania ha sido cuatro veces campeona mundial de fútbol, y un extraordinario contendiente en los Juegos Olímpicos. Este año, en Tokio, “solo” alcanzó diez medallas de oro, un resultado que ha alarmado a las autoridades del deporte alemán acostumbrado como estaba a obtener, cuando menos, catorce doradas en cada encuentro olímpico. Si revisamos el medallero histórico, y si sumamos a la Alemania actual la llamada Federal y la Alemania Democrática, desaparecidas estas dos últimas, veremos que solo Estados Unidos la supera en el total de doradas: 1.061 por 438…

Con Andrés Salcedo nos unió una amistad que sin importar la distancia, él en Barranquilla, quien escribe en Caracas, se acrecentó con los días. Transmitimos juntos la Eurocopa de 2000, en Televén, y aunque ya nos conocíamos, la oportunidad fue propicia para identificarnos. Y ya no tanto en el fútbol, del cual era un narrador certero y claro, sino en las comparaciones de los sucesos de la cancha y la literatura. Luego, con café o vino de por medio, daba gusto charlar de libros y autores con Andrés. Alguna vez fuimos a Colombia junto a Néstor Beaumont para un partido de la Vinotinto[CG1] contra la selección local, y las atenciones del amigo fueron inmejorables. Andrés, pocos como tú con quien conversar de fútbol, de Gabriel García Márquez y de las lindas piernas de las mujeres de Colombia y Venezuela.

Nos vemos por ahí.


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