Camiseta 10 | La Gracia de tener 22

La sonrisa iluminada de aquel muchacho sudoroso luego de vencer por segunda vez en el extenuante Tour de Francia, nos trajo a la memoria un detalle que a primer golpe de vista puede parecer intrascendente o, al menos, de poca importancia.

Tadej Pogacar se llama el pedalista de veintidós años de edad, nacido en Eslovenia (cuya capital, Liuvliana, es recordada por Eduardo Sánchez Rugeles en su libro), y su fecha de aparición por el mundo coincide con Kylian Mbappé, astro del París Saint-Germain y de la selección de Francia, quien a sus veintidós ya puede ufanarse de ser campeón mundial en Rusia 2018
Entonces, picados por la curiosidad y buscando en los registros de las grandes ligas, caímos en cuenta que Vladimir Guerrero, Fernando Tatis y Juan Soto, todos dominicanos y con los mismos años de Pogacar y de Mbappé, no se cansan de dar palos a la bola y de asombrar en el cosmos del beisbol.

Hace algún tiempo leíamos que los 27 años eran de mal presagio en la música. A esa edad se habían despedido de la vida Jimy Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Cobain, Amy Winehouse y otra cantidad de artistas que por presagios misteriosos no habían podido traspasar esa estación. Este fatal designio está, a no dudarlo, en la otra vereda del río de los que ahora andan en veintidós.

Los chicos nombrados al comienzo de esta nota son estandartes de una teoría según la cual los atletas de hoy, por los sistemas de entrenamiento, alimentación y disciplina se han ido convirtiendo en baluartes del tiempo nuevo. En pasadas generaciones los jugadores y los directivos de clubes se relamían de gusto porque habían llegado a la cúspide con 26 o 27. Ahora las instituciones se pueblan de jóvenes de temprana edad, veinteañeros que desafiando los días y resistiendo desde sus atalayas las tentaciones del mundo, van en procura de fama y mucho dinero.

No es posible sabe a dónde llegará cada uno en sus afanes. Son genuinos talentos y la vida les sonríe, pero por ahí, por los caminos inescrutables de la existencia pueden esperarlos emboscadas y dolores imprevisibles. Ellos despiertan a una gloria que puede ser para siempre, pero que también puede ser una luz que alguna maldita trampa puede apagar.
Un viejo amigo decía, en un suspiro de vida, que a él no le importaba tener setenta porque, orgulloso, a esa edad había guardado una experiencia invalorable… “¡pero cómo me encantaría mandar mis años al carajo y tener otra vez veintidós!

Joven, pero no tanto…

Julio César Baldivieso, antiguo jugador boliviano y ahora director técnico desempleado, llegó a la desmesura de hacer debutar en primera división a Mauricio, su hijo, tres días ante de cumplir los trece años de edad.

Nunca se supo si lo hizo por necesidad del Aurora o por satisfacer su egolatría, pero tal arrebato lo llevó a que la directiva del equipo le prohibiera alinear al muchacho. En consecuencia, padre y jugador abandonaron al club y deambularon por varios cuadros hasta el prematuro retiro de las canchas, como todo en su vida, del imberbe chico. Hoy tiene veinticuatro años y se dedica a otras actividades.

EN TIPS

Donnarumma

A los veintidós, el gran aquero italiano se consagró como el mejor de la Eurocopa. A él debe Italia, en buena medida, su título.

Ferraresi

El zaguero venezolano, jugador del Moreirense de Portugal, ha llegado a Europa a esa misma edad. No obstante, su contrato es del Manchester City.

Pulisic

A sus veintidós años, ya es considerado como referencia en el fútbol del norte. Con él en el ataque la selección de Estados Unidos espera llegar lejos en Catar 2022.

Maradona

Fue a España para el Mundial del 82, a los veintiuno, y poco después llegó al Barcelona cuando cumplía un año más.

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