El fútbol tiene tantas cosas, tantos lados para donde voltear la mirada. El pasado fin de semana el Leeds United, el equipo que dirige el argentino Marcelo Bielsa, tomó por asalto las murallas del Leicester para vencer y asegurarse así su permanencia en la Premier League.
Pocos pensaban que el equipo de un hombre, a quien en el fútbol llaman “el loco”, pudiera quebrar a uno de los favoritos al título en Inglaterra. Y hubo sonrisas, porque por esas cosas del fútbol y de la vida, muchos aficionados ligan al Leeds más por su director técnico que por el club mismo.
Sus maneras, seriedad, filosofía del juego y visión de los jugadores, sus maneras de ver al fútbol como un fenómeno cultural y al futbolista como intérprete, le han despertado simpatías por los cuatro confines.
Bielsa ríe poco pero no por eso resulta maleducado; más bien es un entrenador que atiende a todos, pero nunca de manera individual sino en conferencias de prensa donde responde a todos por igual, “desde el canal de televisión de una ciudad, hasta al diario de un pequeño poblado”…
Bielsa cree en el ser humano, y dice que cuando un jugador que es sustituido se enfurece, no le gusta porque lo considera como una falta de respeto por el que entra.
Richard Páez, por entonces técnico de la Vinotinto, cuenta que en un partido en Buenos Aires ante Argentina, al término de la acción Bielsa se le acercó para saludarlo, pero serio y sin mirarle nunca a la cara.
Lo llaman “loco” y debe ser por todo esto, pero resulta tan cuerdo como cualquiera. Sigue los partidos caminando para arriba y para abajo y hablando entre dientes, se acomoda los lentes y de súbito llama a alguien del banco, algunas veces al más distraído.
Es seguidor futbolísticamente de la escuela holandesa fundada por el inolvidable Johan Cruyff, esa de tener la bola el mayor tiempo posible y de atosigar al contrario cuando se pierde el balón; ha sido maestro de entrenadores por el mundo entero, Josef Guardiola entre los de más renombre.
Tiene una enfurecida pasión por el video, y planifica los partidos como un general que va a la batalla decisiva…
Y en Venezuela hay un director técnico que sin tener las características de “orate” como Bielsa, ha sido igualmente querido por aficiones y hasta adversarios: Noel Sanvicente es su nombre.
Hemos visto cómo el entrenador guayanés se ha acercado a la grada de la derecha en el estadio Olímpico, allá donde habitan los aficionados más acérrimos del Caracas, para ser vitoreado por sus logros y su comportamiento de caballero.
Así pues, no solo en Inglaterra: también en Venezuela se admira a quien respeta el fútbol por todo lo que el fútbol es.
Nos vemos por ahí.




