Después de muchas vueltas, luego de tantos rumores y habladurías, Yeferson Soteldo ha ido a parar al destino menos pensado: Toronto. En su momento, el Santos fue tentado desde los países árabes para llevarse al venezolano, pero el equipo brasileño, embrujado por el talento del muchacho se negó rotundamente. Luego se dijo que equipos europeos, y particularmente el Atalanta, lo querían llevar, pero tampoco se dio el negocio. Pasó un tiempo, y la noticia no deja de ser inesperada: Canadá. Entonces, damos vuelta atrás en la rueda de los tiempos y pensamos: ¿cómo Canadá y por qué no Europa? ¿Por qué razones no ha ido a aquel continente si ya va cumplir, en junio, 24 años, una edad en las que los grandes jugadores ya están afianzados en equipos de gran calado? ¿Qué asuntos sucedieron en la ruta de Soteldo para ir a la Major League Soccer y no a una liga de más prestigio futbolístico? Jugar en la MLS no está mal, porque el orden y la organización del fútbol en los países del norte han dejado en el camino todo lo que se hace en América Latina, sí, pero aun, a decir verdad, no ha llegado a la crema que sí pudo haber sido parte de la vida de Yeferson…
Soteldo y el Santos se enfrascaron en discusiones que cayeron en diferencias insalvables. Cada uno anduvo últimamente por su lado. Cada quién ha dado su versión, por cierto no muy aclaradas, de los pasos de uno y otro. Se habló de falta de pagos, del entredicho de la situación financiera del equipo del puerto de Santos, y también de la conducta de Soteldo: se vino a Venezuela con un permiso por unos días y, teniendo como justificación la pandemia y las dificultades que el contagioso virus ha traído a los viajes, no regresó a tiempo para entrenamientos y partidos. El equipo, hastiado de las excusas del jugador, tomó la decisión de negociarlo por seis millones de dólares por el 75 por ciento de su ficha, una cantidad que resulta extraña, por lo bajo, en un fútbol en el que los jugadores parten a Europa por 30 o 40 millones de dólares. Al final del día, todo ha terminado con la salida de uno de los jugadores más importantes del club en la última era y un nuevo ciclo está por comenzar….
En Toronto, Soteldo va a conseguir una ciudad de altísima calidad de vida, una urbe de parque y verdores, un centro universitario, científico y de seguridad urbana garantizada. Hay una promesa de convertirlo en “jugador franquicia”, y eso sería un gran logro en su carrera. Pequeño de estatura, pero útil en el campo de juego, aún tiene pasta y vida para ser importante en un país que desde hace algunos años ha despertado para el fútbol. Todavía Soteldo da para creer.
Nos vemos por ahí.




