Las dificultades que ha tenido que enfrentar José Peseiro desde que asumió la conducción de la Vinotinto han sido abrumadoras, pero a todas las encara con optimismo y sin buscar excusas en esta lucha incesante de la eliminatoria al Mundial de Catar y la nueva batalla que se avecina en la Copa América. La pandemia, la crisis institucional en la FVF y las restricciones de los clubes para ceder a los jugadores por el temor a que se contagien en los viajes ha impedido que Peseiro haya podido trabajar con calma y tiempo. Apenas ha podido juntar a los convocados en unas pocas sesiones de entrenamiento, y otra vez le tocará nadar agua arriba en los venideros duelos contra Bolivia y Uruguay en el premundial suramericano.
La Vinotinto disputará esos dos partidos con la columna vertebral dañada gravemente por las lesiones de tres jugadores esenciales en el funcionamiento defensivo y ofensivo. Yordan Osorio, lesionado en el tobillo y descartado por el técnico para la doble fecha eliminatoria y para la Copa América, es el central de más calidad técnica que ha tenido la Vinotinto desde los días de José Manuel Rey. Su conversión de cabeza de área en la mitad del campo a central la hizo sin perder un ápice de seguridad, categoría y firmeza. Por el contrario, ganó enteros en el puesto de zaguero gracias a su facilidad para salir desde el fondo con el balón dominado,saltar la primera línea presión conduciendo con habilidad para atraer rivales e iniciar la transición defensa-ataque con un pase de seguridad por los costados o asociándose con los mediocampistas.
La baja de Yangel Herrera es otro quebradero de cabeza para Peseiro y la Vinotinto. Es uno de los mejores en su puesto en la Liga de España con el Granada, donde terminó fundido por los tres frentes de batalla de la Liga Europa, Copa del Rey y Liga de España que disputó Granada con una plantilla muy corta, minada por las lesiones y la pandemia que exprimió las energías del venezolano. Sin Yangel en la mitad del campo, Venezuela pierde al volante con más atrevimiento y determinación.
Una lesión también deja fuera a Salomón Rondón, el atacante que ofrece mayores registros para jugar arriba. Es el pivote que recibe de espadas al arco, baja los centros o alarga la acción con un cabezazo para los contraataque. Se faja cuerpo a cuerpo con los centrales, genera espacio y puede definir por alto o por bajo. Ningún otro delantero de la Vinotinto ejecuta ese trabajo de obrero del área como el “Gladiador” de Catia. Peseiro tendrá que idear un equipo distinto; uno que esta vez dependa de los bajitos como Soteldo, Savarino y Otero para defenderse con el balón al pie, especialmente en La Paz ante Bolivia donde César Farías intentará quitar el poco oxígeno a la vinotinto; o contraatacar a toda marcha para vulnerar la sólida defensa charrúa.




