Visión de juego | Yeferson Soteldo está maduro para el salto al viejo continente

El regreso de Yeferson Soteldo a Venezuela para enfrentar con el Santos al Deportivo Lara en la Copa Libertadores sirvió como confirmación de jerarquía internacional. Nunca es fácil en ningún equipo, y mucho menos en el Santos, ponerse la simbólica camiseta 10, consagrada para la eternidad por el Rey Pelé como el dorsal del jugador más técnico, ingenioso y decisivo del equipo.

Del Soteldo que emergió en Zamora de la mano paternal de Noel Sanvicente, queda su enorme habilidad para dominar el balón hacia cualquier ángulo. Pero su juego ha sufrido un profundo cambio táctico. Ya no es el mediapunta que recibía con espacio y encaraba para definir las acciones en la Furia llanera. Su paso por la U de Chile y especialmente bajo la dirección del argentino Jorge Sampaoli en el Peixe ha dejado huella en su movimiento en el terreno.

En el siglo de la hiperespecialización del trabajo, Soteldo se convirtió en un extremo de la vieja escuela del fútbol, con el añadido de que aporta tanto en el ataque como en defensa, gracias a su infatigable recorrido. Pide la pelota, mide al rival, juega al gato y al ratón, y en fracciones de segundos engancha hacia dentro en una baldosa o busca la diagonal para dejar pasmado al pobre defensor que lo desafía.

Pero en el fútbol moderno no se vive solo de los amagues. Hay que ser solidarios, cubrir espacios y retroceder en las transiciones defensivas. Soteldo tiene pulmones y piernas de sobra para la vigilancia defensiva del volante y el lateral que se proyecta por su banda. Cuando es necesario, también se pone el uniforme de obrero y hace el trabajo menos vistoso de corretear a los rivales.

El Soteldo que más disfrutamos, claro está, es el de los últimos 20 metros del campo, cuando desborda y mete el pase atrás para que un compañero dé la clave en el fondo de la red; o el que acomoda el balón para cobrar de pelota detenida. El golazo que le anotó por esta vía al Deportivo Lara, con un bombazo de derecha al ángulo imposible del arquero, fue una obra de orfebrería digna de un heredero de la camiseta 10 del Rey Pelé.

A sus 23 años, con la madurez y sabiduría que ha acumulado en Chile, Brasil y la selección Vinotinto, Soteldo está en la edad perfecta para dar el salto al fútbol de Europa. Ya cumplió su etapa en Suramérica, donde solo le faltó consagrarse ante Palmeiras en la pasada final de la Copa Libertadores de América.

La pandemia y la contracción del mercado de fichajes en el viejo continente atentan, en este momento, contra las opciones de Soteldo de cruzar el Atlántico. Pero su fútbol es fruta madura para exportar a España, donde Darwin Machís ya demostró que un extremo con recorrido y gol puede abrirse camino en la Liga. La precaria situación económica del Santos, sancionado precisamente por incumplir los pagos a la U de Chile por la transferencia del venezolano, obligan más pronto que tarde a una venta de su número 10 para hacer caja.

Mientras el futuro de Soteldo en el Santos es una encrucijada, en la selección nacional absoluta el quebradero de cabeza para el técnico José Peseiro es cómo sacar el máximo provecho al portugueseño. La Vinotinto, que nunca tuvo en su historia extremos puros para proponer el uno contra uno y ganar los duelos en la zona decisiva, ahora tiene dos para elegir: Soteldo y Machís. Ambos conjugan velocidad, control y un gran golpeo para meter centros o definir las oportunidades que generan con sus endiablados regates. El triunfo 2-1 contra Chile en el premundial tuvo la impronta de Soteldo, con el centro inmejorable para el gol decisivo de Rondón. ¿Titular o suplente? ¡Vaya dilema tiene entre mano José Peseiro!

Caracas FC sufrió las adversidades pero consiguió una pareja que dará alegrías

Nadie puede darse por satisfecho ante la temprana eliminación del Caracas y el Deportivo Lara en la Copa Libertadores. El avance de los clubes nacionales en su conjunto solo se puede medir en relación a los triunfos y derrotas que se cosechen en los torneos de la Conmebol.

Pero sería mezquino pasar por alto las circunstancias adversas que en estos tiempos tienen que enfrentar los representantes nacionales en estos torneos. Las salidas de jugadores esenciales como Robert Hernández, las bajas de figuras emergentes como Anderson Contreras y los positivos por covid-19, horas antes de tomar el vuelo para Barranquilla, anularon las oportunidades del equipo de Noel Sanvicente de oponer más resistencia a Junior en Barranquilla.

Si algo sirve de consuelo al equipo de Sanvicente que ahora cuentan con una pareja de atacantes, en los africanos Bonsu Osei (Ghana) y Samson Akinyoola (Benín), cuya potencia y velocidad hará estragos en el fútbol nacional. En las últimas temporadas, Caracas había sufrido por la falta de contundencia, y con estas incorporaciones Sanvicente tendrá un par de jugadores hechos a la medida para el fútbol de presión alta, recuperación en campo contrario y contraataque que tanto éxito le ha dado en su carrera como entrenador.

El nuevo Lara del técnico argentino Martín Brignani hizo más de lo esperado contra un rival de la estatura de Santos, que recién disputó la final de la Copa Libertadores. Cayó con lo justo de visitante, donde hizo méritos para haber empatado, como logró en el Olímpico. Pero, al final, lo que cuenta son los resultados. Allí el Futve sigue en mora.

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