Ya el premio “Roberto Clemente” está en buenas manos. Lo recibió el venezolano Carlos Carrasco, primer pelotero de esa nacionalidad en ganarlo.
La lucha de Carrasco fuera del terreno, a través de una fundación que lleva su propio nombre, empezó cuando su hija lloró al conocer una niña de más o menos su misma edad, que perdió toda su cabellera a causa del tratamiento contra el cáncer que padecía.
En aquel momento de nudo en garganta, Carrasco y su esposa Karry decidieron abrir una cruzada para luchar al lado de los niños con cáncer y otros necesitados.
Esta lucha comenzaría en Tampa -su lugar de residencia-, seguiría en Cleveland ciudad donde juega el lanzador y se extenderá hasta Venezuela, su país natal. Pero la cosa no quedaría allí, pues a finales de 2018 viajó hasta África con su familia. Allí distribuiría hasta $70 mil entre familias necesitadas. Luego la leucemia llegaría a su cuerpo para alentar aún más su lucha.




