Si hay una actividad en el país en la que el gobierno nacional ha podido superar el arbitrario e ilegal bloqueo económico impuesto por Estados Unidos a Venezuela, esta no es otra que el deporte. Una muestra de ello es que mañana comienza la temporada consecutiva número 75 de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, pese a la prohibición expresa de la Mayor League Baseball de que el personal afiliado a ella, bien sean peloteros, árbitros o técnicos participen en los equipos de la LVBP, so pena de exponerse a sanciones económicas y legales.
El temor natural de que Venezuela se quedará sin uno de los espectáculos deportivos más exitosos del país se disipó gracias a los acuerdos establecidos entre los dueños de los equipos y el gobierno nacional para celebrar el campeonato 2019-20. Como Petróleos de Venezuela es la joya de la corona del país, principal objetivo de la persecución y bloqueo económico de la administración de Donald Trump, este año se descartó que su logo apareciera en el uniforme de los nueve equipos o que hubiera publicidad de esta empresa estatal en los estadios de beisbol. Todo con el propósito de que la Oficina del Tesoro de Estados Unidos no acuse y sancione a la LVBP por recibir financiamiento directo de PDVSA.
Los equipos, por su parte, contrataron jugadores sin vínculos con la MLB, proveniente de circuitos independientes de EE.UU o de las ligas del Pacífico y el Caribe, como México, Dominicana o Cuba. El que haya beisbol es otro triunfo del país en esta batalla geopolítica en la que Venezuela volvió a ponchar el intervencionismo de Trump y sus cipayos.
LPB con menos refuerzos y más talento nacional.
Al igual que el año pasado, la nueva temporada de la Liga Profesional de Baloncesto está a la espera de llegar a un convenio con el Ministerio del Deporte para recibir el patrocinio que requiere la celebración de la nueva temporada. Desde hace unos años, la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) está trabajando para unificar su calendario competitivo y ha exigido que las ligas comiencen sus actividades en octubre de cada año.
La LPB rechazó este mandato de la FIBA alegando razones de mercadeo deportivo. Si comenzaban la temporada en octubre, el campeonato coincidiría con los juegos del beisbol profesional lo que a juicio de los dueños de equipos afectaría el patrocinio, la asistencia y la transmisión del torneo.
Esta semana hubo una reunión entre varios directivos de equipos con el ministro del deporte, Pedro Infante Aparicio, en la que se tocaron varios temas. Uno de ellos es la posible expansión de la Liga con la incorporación de divisas como Cangrejeros de Monagas, que cuenta con una gran afición en Maturín y sólido respaldo económico, y de Diablos de Miranda, el quinteto patrocinado por la gobernación del estado que participa en la Liga Especial de Desarrollo (LED1).
Tal como ha ocurrido con la LVBP, el baloncesto debe adaptarse a la realidad económica del país. Habría que reducir el número de importados a uno por equipo y contratar a entrenadores venezolanos para permitir que los nuevos talentos tengan posibilidad de crecer y desarrollarse. La LED1 es una muestra de que se puede ofrecer un buen espectáculo con jugadores que vienen en ascenso y les sobra calidad.
El surrealismo de Canelo Álvarez.
No sé si tuvieron la oportunidad de ver el nocaut que el mexicano Saúl Álvarez propinó el domingo al ruso Sergey Kovalev para convertirse en campeón semipesado de la Organización Mundial de Boxeo. El combate terminó cerca de las dos de la madrugada, pero valió la pena mantenerse pegado al televisor. Si había dudas de la calidad del boxeador azteca, ayer despejó los cuestionamientos.
Pese a que subió de categoría, Canelo mantuvo intacta su movilidad en el ring y fulminante pegada. Canelo ablandó a Kovalev con golpes al costado y castigando arriba con sus poderosos cruzados de izquierda y derecha. Desde que Thomas Hearns fulminó al mexicano Pipino Cuevas no veíamos un nocaut que plasmara en un mismo instante ese encuentro surrealista entre un golpe noble y un cuerpo que se desvanece en el cuadrilátero. La plasticidad y la brutalidad de un deporte que está al límite de la muerte se reflejó en ese puño surrealista de Canelo.
Maradona sigue gambeteando con su rebeldía.
Que Maradona es uno de los futbolistas más influyentes de la historia de este deporte es una verdad de perogrullo que nadie se atreve a discutir, ni sus más acérrimos detractores. Esta semana cumplió 59 años y se multiplicaron la muestras de cariño hacia uno de los más grandes de este deporte junto al Rey Pelé y el holandés Johan Cruyff. Rebelde y cuestionador del status quo del fútbol, Maradona denunció a la FIFA y a la Conmebol, cuando ningún futbolista se atrevía a levantar la voz. A diferencia de gente notoria que han pedido invadir a Venezuela, Maradona siempre ha estado a favor de nuestra independencia con sus ideas zurdas.
Tarjeta roja para el supremacismo en el fútbol.
El racismo y la intolerancia al otro se multiplican como plagas en el fútbol mundial. La Fifa ha advertido sobre el peligro de los cánticos y expresiones para ofender a los jugadores de raza negra, como ocurrió ayer con el italiano Mario Balotelli, hijo de inmigrantes ghaneses. Super Mario juega con el Brescia y durante el choque contra el Verona fue víctima de cantos racistas por la fanaticada de este último club. Es tiempo de medidas más duras contra este tipo de aficionado supremacista que todavía creen que la blancura de piel le otorga ventajas en la sociedad. Estas ideas retrógradas hay que combatirlas en cada espacio de la vida.




